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Los expertos avisan: llegan dos especies invasoras de mantis gigantes que amenazan la biodiversidad de España

La 'Hierodula tenuidentata' y 'Hierodula patellifera' ya están aquí: pueden cazar hasta pájaros y reproducirse al doble de velocidad

Estas mantis son notablemente más grandes que las especies que se encuentran en España | Foto: Freepik

| Palma |

El ecosistema español enfrenta una nueva amenaza que ha encendido las alarmas entre la comunidad científica. Dos especies de mantis asiáticas de tamaño colosal han sido detectadas en territorio nacional, y su capacidad depredadora podría alterar significativamente el equilibrio natural de la península ibérica. Las especies Hierodula tenuidentata y Hierodula patellifera ya no son visitantes ocasionales: están aquí para quedarse.

A diferencia de la mantis religiosa autóctona que todos conocemos, estos insectos procedentes de Asia pueden alcanzar dimensiones que superan los 10 centímetros de longitud. Su tamaño no es solo una curiosidad biológica, sino que viene acompañado de una capacidad de caza que incluye lagartijas, ranas y aves pequeñas, además de otros insectos. Esta versatilidad alimentaria las convierte en competidoras directas de numerosas especies locales.

La adaptabilidad de estas mantis gigantes resulta especialmente preocupante. Pueden establecerse tanto en zonas con vegetación densa como en entornos urbanos, lo que amplía enormemente su radio de colonización. Su presencia se ha confirmado ya en varias comunidades autónomas, y los expertos temen que su expansión sea solo cuestión de tiempo si no se toman medidas adecuadas.

Impacto en el ecosistema ibérico

El verdadero peligro de estas mantis asiáticas no radica en su agresividad hacia los humanos, ya que son completamente inofensivas para las personas. El problema real está en su dieta y capacidad reproductiva, factores que podrían desencadenar un efecto dominó en la cadena alimentaria local. Al ser depredadoras más grandes y agresivas que las especies nativas, compiten directamente por los recursos alimenticios disponibles.

Uno de los aspectos más alarmantes es que estas mantis gigantes no dudan en devorar a las mantis religiosas españolas, poniendo en riesgo directo a las poblaciones autóctonas. Esta competencia interespecífica podría llevar al desplazamiento o incluso a la reducción drástica de las especies locales, alterando así el delicado equilibrio que ha tardado milenios en establecerse en la península.

Su capacidad reproductiva duplica la de las mantis ibéricas, lo que significa que pueden colonizar territorios a un ritmo alarmante. Una sola hembra puede poner ootecas (estructuras que contienen los huevos) con más de 200 crías, y en condiciones climáticas favorables, estas pueden alcanzar la madurez en menos tiempo que las especies autóctonas. Esta ventaja reproductiva les permite establecer poblaciones estables en nuevas áreas con rapidez.

Origen y vías de entrada

Márk László, reconocido investigador y entomólogo especializado en especies invasoras, ha sido uno de los primeros en alertar sobre esta situación. Según sus investigaciones, la llegada de Hierodula tenuidentata y Hierodula patellifera a España se habría producido principalmente a través del comercio internacional de plantas ornamentales y el transporte de mercancías desde Asia.

«Detrás de la rápida expansión de Hierodula tenuidentata en Europa se encuentran principalmente dos factores: el cambio climático y las actividades humanas, especialmente el transporte y el comercio internacional», explica László. Los huevos de estas mantis pueden viajar adheridos a plantas, contenedores o incluso en materiales de embalaje, pasando completamente inadvertidos en los controles fitosanitarios.

El experto también señala que «los adultos de Hierodula tenuidentata son capaces de volar y pueden recorrer distancias considerables, lo que amplía aún más sus posibilidades de dispersión». Este desplazamiento puede producirse de forma natural, ayudado por las corrientes de viento, o estar indirectamente facilitado por actividades humanas como el transporte de vehículos o maquinaria agrícola entre regiones.

Cambio climático como factor acelerador

El calentamiento global ha creado condiciones cada vez más favorables para que especies termófilas procedentes de Asia puedan establecerse en Europa. Las temperaturas más suaves en invierno y los veranos más cálidos y prolongados permiten que estas mantis completen sus ciclos vitales sin las limitaciones que encontrarían en climas más fríos.

España, con su clima mediterráneo en gran parte del territorio, se ha convertido en un hábitat ideal para estas especies invasoras. Las temperaturas medias anuales han aumentado aproximadamente 1,5 grados en las últimas décadas, y este incremento, aunque pueda parecer pequeño, resulta suficiente para permitir la supervivencia invernal de especies que antes no podrían completar su ciclo biológico.

Los científicos advierten que la presencia de estas mantis gigantes es solo una señal más del avance generalizado de especies invasoras en la península ibérica. Otros insectos y artrópodos procedentes de regiones tropicales y subtropicales están encontrando en el clima español condiciones óptimas para prosperar, lo que podría traducirse en cambios profundos en el ecosistema tal y como lo conocemos.

Respuesta y medidas de control

Aunque de momento la situación parece estar relativamente controlada, los expertos insisten en la necesidad de establecer protocolos de vigilancia y control efectivos. La detección temprana de nuevas poblaciones resulta crucial para evitar que estas mantis gigantes se establezcan de forma permanente en amplias zonas del territorio nacional.

Las autoridades ambientales están trabajando en la elaboración de estrategias de gestión de especies exóticas invasoras que incluyan tanto medidas preventivas como de control directo. Sin embargo, la erradicación completa resulta extremadamente difícil una vez que una especie invasora se ha establecido y reproducido en un territorio amplio.

La colaboración ciudadana también juega un papel importante. Los expertos recomiendan a la población que, en caso de avistar ejemplares de estas mantis gigantes, notifiquen su presencia a las autoridades competentes o a centros de investigación especializados. Esta información resulta valiosa para cartografiar la distribución real de estas especies y diseñar estrategias de contención más efectivas.

1 comentario

Amel Amel | Hace 3 horas

Por la zona de Cala Gamba hace dos años que se las ve y en invierno cada año aparecen más capsulas de huevos......

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