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Aviso a todos los dueños de tortugas: si tienes este género, te pueden sancionar

Miles de hogares conservan ejemplares prohibidos desde hace más de una década por su extraordinaria longevidad

Se trata de una tortuga acuática declarada como especie invasora | Foto: Pixabay

| Palma |

En miles de hogares conviven mascotas que llevan prohibidas desde hace más de doce años, aunque sus propietarios no están cometiendo ninguna ilegalidad. Se trata de las tortugas del género Trachemys scripta, reptiles acuáticos que fueron declarados especies exóticas invasoras en 2013 y cuya comercialización, tenencia y reproducción quedaron vetadas por ley. Sin embargo, su presencia persiste en acuarios y estanques domésticos debido a una característica singular: pueden vivir hasta cuarenta años en cautividad.

La normativa que cambió el destino de estos animales no obligó a quienes ya poseían ejemplares a entregarlos ni tampoco contempló su sacrificio. Esta decisión administrativa ha generado una situación paradójica donde muchas familias conservan legalmente animales prohibidos, mientras en paralelo se produce un mercado negro de intercambios motivado por el desconocimiento sobre su cuidado adecuado o el temor infundado a sanciones económicas.

La longevidad excepcional de estas tortugas convierte su tenencia en un compromiso multigeneracional. Mientras la mayoría de mascotas domésticas apenas superan la década de vida, las Trachemys pueden acompañar a una familia durante treinta años o más, requiriendo instalaciones cada vez más grandes y cuidados progresivamente complejos que muchos propietarios no anticiparon al adquirir aquella cría de apenas cinco centímetros.

El origen de una prohibición necesaria

Las tortugas Trachemys scripta, entre las que destaca la variedad elegans conocida popularmente como tortuga de orejas rojas por sus distintivas manchas laterales, proceden del sureste estadounidense y el noreste mexicano. Durante décadas se comercializaron masivamente como mascotas ideales para niños, vendiéndose por millares en tiendas de animales, ferias y mercadillos sin información veraz sobre sus necesidades reales.

El problema surgió cuando estos pequeños reptiles crecieron. Un caparazón adulto puede alcanzar entre veinte y treinta centímetros de longitud, con ejemplares que superan fácilmente el kilogramo de peso. Su característico olor intenso, producto de una actividad metabólica elevada, y el espacio considerable que requieren provocaron que miles de propietarios optaran por la liberación en ríos, lagos y estanques naturales.

Esta práctica irresponsable generó poblaciones invasoras que desplazan a las especies autóctonas de tortugas y alteran drásticamente los equilibrios ecológicos de ecosistemas acuáticos. La capacidad de adaptación de las Trachemys resulta extraordinaria, compitiendo ventajosamente por alimento y lugares de asoleamiento frente a especies nativas como el galápago leproso o el europeo, ambos en situación de vulnerabilidad.

El Real Decreto 630/2013 incluyó definitivamente estas subespecies en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, prohibiendo cualquier actividad relacionada con su tenencia, transporte, comercialización o reproducción en territorio español. Esta medida se enmarca dentro de la estrategia nacional para proteger la biodiversidad autóctona frente a amenazas biológicas introducidas por la acción humana.

Requisitos reales para mantener una tortuga acuática

Contrariamente a la imagen popular de reptiles sencillos que sobreviven en pequeños recipientes de plástico, las Trachemys necesitan instalaciones complejas y mantenimiento intensivo para garantizar su bienestar. Un ejemplar adulto requiere un acuaterrario de al menos ciento cincuenta litros, aunque lo recomendable supera ampliamente los doscientos litros para permitir natación adecuada.

El sistema debe incorporar una zona acuática profunda con filtración potente capaz de procesar los abundantes desechos que producen estos animales. Es necesario realizar cambios parciales del agua semanalmente, sustituyendo entre el veinte y el treinta por ciento del volumen total, para evitar acumulación de compuestos nitrogenados tóxicos como amonio, nitritos y nitratos que comprometen gravemente su salud.

La zona seca resulta igualmente fundamental, equipada con iluminación específica que emita radiación ultravioleta UVA y UVB, imprescindible para la síntesis de vitamina D3 y la correcta absorción de calcio. Sin esta radiación, el caparazón —un órgano vivo compuesto por hueso recubierto de escudos córneos— puede ablandarse o deformarse, provocando patologías irreversibles.

La temperatura ambiental debe mantenerse entre veinticuatro y veintiocho grados centígrados mediante calentadores controlados por termostato. Las Trachemys son reptiles ectotérmicos que dependen completamente de fuentes externas para regular su temperatura corporal, afectando directamente a su metabolismo, digestión y sistema inmunológico.

Alimentación y cuidados veterinarios especializados

Estos reptiles omnívoros requieren una dieta variada que combine proteína animal con materia vegetal. En su etapa juvenil predomina el componente carnívoro, mientras que los ejemplares adultos necesitan mayor proporción de vegetales como hojas verdes, plantas acuáticas y algunos frutos. El pienso comercial específico puede complementar pero nunca sustituir completamente una alimentación natural diversificada.

Una dieta inadecuada provoca deformaciones del caparazón, ablandamiento por deficiencia de calcio, hipovitaminosis y otras patologías crónicas. El pico córneo, que sustituye la ausencia de dientes, crece continuamente y debe desgastarse naturalmente con la alimentación. Cuando esto no ocurre, un veterinario especializado en exóticos debe limarlo periódicamente para evitar que el animal pierda capacidad de alimentarse.

Las uñas también experimentan crecimiento continuo y pueden convertirse en un problema si no se desgastan adecuadamente, enganchándose en superficies y limitando la movilidad del reptil. Estos aspectos evidencian que mantener una tortuga acuática exige conocimientos especializados y recursos económicos sostenidos durante décadas.

Qué hacer si posees una tortuga prohibida

Quienes conservan ejemplares adquiridos antes de 2013 no incurren en ilegalidad siempre que no los reproduzcan ni comercialicen. Sin embargo, si las circunstancias impiden mantener adecuadamente al animal, existe la posibilidad de entrega voluntaria en centros de recuperación de fauna silvestre sin riesgo de sanciones administrativas.

Cada comunidad autónoma gestiona centros especializados obligados legalmente a recibir y atender estos animales. El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil puede orientar sobre los procedimientos específicos y la documentación necesaria para la entrega responsable. La información oficial está disponible en la web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

En mayo de 2025, el gobierno español actualizó el Catálogo de Especies Exóticas Invasoras incorporando nuevas especies de reptiles, entre ellas otras tortugas acuáticas de los géneros Mauremys y Pseudemys que se comercializaron libremente tras la prohibición inicial de las Trachemys. Esta ampliación evidencia que el problema del comercio irresponsable de especies exóticas continúa requiriendo vigilancia constante y actualización normativa.

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