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Perico Durán, piloto, sobre que las mascotas viajen en cabina: «En los 25 años que llevo volando nunca he visto a un animal causar un problema»

El comandante de Airbus320 propone buscar un equilibrio entre los deseos del resto de pasajeros, la seguridad y el bienestar del animal

El piloto Perico Durán de Inclán ha abierto el debate sobre la normativa actual para viajar con mascotas en avión | Foto: Instagram / Freepik

| Palma |

Perico Durán de Inclán, piloto comandante de Airbus 320, ha abierto un debate sobre la posibilidad de permitir que todas las mascotas viajen en la cabina de los aviones junto a sus dueños. A través de un vídeo publicado en su perfil de Instagram, ha compartido su visión sobre esta cuestión que preocupa a millones de propietarios de animales de compañía. Con 25 años de experiencia en aviación comercial, Durán asegura no haber presenciado jamás un problema causado por un animal en cabina durante sus vuelos. El comandante plantea esta reflexión desde la experiencia profesional y el conocimiento directo del funcionamiento de las aerolíneas.

«Organizar un viaje en avión con ellos es un tema que, lógicamente, preocupa mucho a millones de personas en todo el mundo. El personal de las compañías aéreas se vuelca en cuidarlos de la mejor manera posible, eso lo sé yo de primera mano. Pero también es fácil entender que un viaje en avión puede ser una experiencia muy difícil para un animal», explica el piloto, que reconoce que el personal de las compañías aéreas se vuelca en cuidar a estos animales de la mejor manera posible, algo que conoce de primera mano.

Sin embargo, Durán también muestra empatía hacia la experiencia que viven los animales durante los vuelos: «Una bodega de avión es un lugar hostil, con ruidos desconocidos, oscuridad, muchas horas separado de su familia sin entender ni comprender qué está pasando ni porqué». El piloto no se limita a exponer el problema, sino que propone activamente buscar soluciones y considera que «hay muchas cosas que podríamos hacer entre todos para mejorar esta situación». La experiencia profesional de Durán respalda su argumento: «En los 25 años que llevo volando nunca he visto un animal causar un problema en cabina de vuelo, y creo que hay muchas cosas que podríamos hacer entre todos para mejorar esta situación, buscando siempre un equilibrio entre los deseos del resto de pasajeros, la seguridad de todos a bordo y el bienestar del animal», afirma categóricamente.

El comandante cierra su reflexión con una apelación emotiva pero fundamentada. Señala que la aviación ha unido el mundo cuidando y sosteniendo los vínculos humanos a lo largo de décadas. Desde esta perspectiva, plantea una pregunta que invita a la reflexión: «La aviación ha unido el mundo cuidando y sosteniendo los vínculos humanos. Y quizá haya llegado el momento de preguntarnos cómo podríamos cuidar también uno de los vínculos más nobles y bonitos que existen».

Algunas aerolíneas ya permiten que perros y gatos de pequeño tamaño viajen en cabina dentro de transportines específicos, aunque con restricciones importantes de peso y dimensiones. Sin embargo, los animales más grandes continúan obligados a viajar en la bodega, una situación que genera ansiedad tanto en los propietarios como en los propios animales. La regulación del transporte de animales en aeronaves comerciales varía considerablemente según la compañía aérea y el país de operación. Generalmente, los animales de hasta ocho kilos pueden viajar en cabina dentro de un transportín que debe colocarse bajo el asiento delantero.

Los animales que superen este peso deben viajar en la bodega presurizada y climatizada del avión, en contenedores homologados por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). Las normativas también establecen restricciones sobre razas específicas, especialmente aquellas consideradas braquicéfalas como bulldogs o carlinos, que pueden tener dificultades respiratorias durante el vuelo. Además, existen requisitos documentales estrictos que incluyen certificados veterinarios, cartillas de vacunación actualizadas y, en vuelos internacionales, documentación adicional según los requisitos sanitarios del país de destino. Los perros de asistencia certificados suelen tener normativas especiales que les permiten acompañar a sus dueños en cabina independientemente del tamaño.

¿Por qué es estresante para los animales viajar en bodega?

El transporte de animales en la bodega de carga presenta múltiples factores de estrés para las mascotas. Aunque estas bodegas están presurizadas y climatizadas, el ambiente resulta completamente desconocido y hostil para un animal doméstico. Los ruidos del motor, los sistemas hidráulicos y otros sonidos mecánicos resultan ensordecedores y aterradores para animales con sentidos auditivos más desarrollados que los humanos. Además, la oscuridad o iluminación tenue, la imposibilidad de ver a sus dueños y la sensación de estar encerrado en un espacio reducido durante horas generan niveles elevados de ansiedad. Los cambios de presión durante el despegue y aterrizaje, aunque la bodega esté presurizada, también pueden resultar molestos.

Todo ello, sumado a que el animal no comprende qué está ocurriendo ni por qué ha sido separado de su familia, convierte la experiencia en potencialmente traumática para muchas mascotas. La tendencia general apunta hacia una mayor flexibilidad, impulsada por la creciente demanda de propietarios que consideran a sus animales parte integral de la familia y que buscan opciones de transporte más humanitarias. La industria aeronáutica, tradicionalmente conservadora en cambios operativos, enfrenta el desafío de equilibrar esta demanda social con los estrictos requisitos de seguridad que caracterizan al sector. Las declaraciones de profesionales experimentados como Perico Durán contribuyen a este debate necesario sobre el futuro del transporte de animales de compañía en aviación comercial.

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