El inversor inmobiliario Àlex Seco defiende un modelo que permite participar en proyectos de compra, reforma y venta de viviendas aportando solo una parte del capital. Invertir en el sector inmobiliario ya no implica necesariamente comprar una vivienda completa ni asumir toda la gestión asociada a la operación. Nuevos modelos de inversión permiten participar en proyectos concretos aportando solo una parte del capital necesario. Es la fórmula que impulsa Àlex Seco a través de Flipme, una empresa que estructura operaciones de compra, reforma y venta de viviendas en las que distintos inversores pueden participar.
«Hoy es posible invertir en el sector inmobiliario sin tener que comprar una vivienda entera ni encargarse de su gestión», explica Seco. «Estructuramos operaciones concretas en las que varios inversores aportan capital mientras nosotros nos ocupamos de identificar el activo, ejecutar la reforma y gestionar la venta». A diferencia de otros modelos de crowdfunding inmobiliario basados en préstamos participativos, la compañía actúa como promotora directa de las operaciones. «No somos intermediarios entre inversor y promotor; somos los propios promotores del proyecto», señala.
Además, la empresa participa financieramente en cada proyecto. Actualmente aporta alrededor del 5 % del capital con fondos propios, una cifra que prevé elevar hasta el 10 % en los próximos meses. «Coinvertimos en cada operación porque eso alinea intereses y aporta una capa adicional de seguridad para el inversor», afirma.
Nuevos perfiles de inversores
Este tipo de fórmulas está atrayendo perfiles cada vez más diversos. Por un lado, pequeños ahorradores que buscan exposición al mercado inmobiliario pero no cuentan con el capital suficiente para comprar una vivienda o prefieren evitar la gestión directa del inmueble. «Muchos inversores quieren participar en el sector, pero no desean encargarse de la búsqueda del activo, la obra o la comercialización posterior», explica Seco.
También se suman inversores de perfil medio que inicialmente intentaron desarrollar sus propios proyectos inmobiliarios. «Tras experimentar la complejidad operativa, muchos optan por delegar en promotores profesionales», añade. A ellos se suman inversores con mayor patrimonio que buscan colocar capital en el sector con la mínima implicación posible. «Son perfiles con trabajos exigentes o negocios propios que prefieren invertir de forma estructurada antes que asumir directamente la operativa inmobiliaria», apunta. Para Seco, este modelo refleja un cambio en el acceso al mercado. «Estamos ante una democratización de la inversión inmobiliaria», sostiene.
Según explica, la clave no es solo reducir el capital mínimo de entrada, sino permitir al inversor elegir en qué proyectos participar. «La verdadera democratización es que cada inversor pueda decidir en qué operación quiere invertir y cómo distribuir su capital». Esto supone una diferencia respecto a estructuras como las SOCIMI, donde el inversor aporta dinero a un fondo común y es la sociedad la que decide posteriormente en qué activos se invierte.
Reactivar viviendas infrautilizadas
Más allá del acceso a la inversión, el modelo también puede tener impacto en el mercado residencial. Parte de las operaciones se centran en rehabilitar viviendas que permanecían cerradas o infrautilizadas. «Al activar viviendas que estaban vacías o en mal estado contribuimos a generar oferta real en el mercado», explica Seco. Actualmente, la mayoría de proyectos se orientan a operaciones de compra, reforma y venta, aunque la empresa prevé ampliar progresivamente su actividad hacia modelos basados en el alquiler. «Nuestro objetivo es incorporar proyectos que también generen rentabilidad en alquiler, aumentando así la oferta disponible», concluye.