Viajar en avión puede convertirse en una experiencia desagradable cuando las molestias en los oídos arruinan el trayecto. Ese dolor punzante, la sensación de taponamiento o los pitidos que persisten incluso después del aterrizaje son problemas más comunes de lo que muchos imaginan. Sin embargo, un especialista en otorrinolaringología de España ha compartido un protocolo preventivo que cambia por completo el enfoque tradicional sobre este problema. El doctor Ignacio Alcalá, otorrinolaringólogo reconocido en el ámbito de la salud auditiva, ha revelado que la clave no está en actuar durante el vuelo, sino en preparar el organismo con antelación.
Su recomendación principal rompe con la idea de que solo debemos preocuparnos cuando ya estamos en el aire, proponiendo medidas que comienzan uno o dos días antes de subir al avión. Esta revelación ha captado la atención de miles de viajeros frecuentes que hasta ahora desconocían la importancia de la preparación preventiva del sistema auditivo ante los cambios de presión atmosférica que ocurren durante el despegue y el aterrizaje.
Según explica el doctor Alcalá, mantener las vías nasales completamente despejadas constituye el pilar fundamental de su método preventivo. La trompa de Eustaquio, ese pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz, necesita funcionar correctamente para equilibrar las presiones durante el vuelo. El especialista recomienda que cualquier persona que vaya a volar, especialmente si presenta síntomas de catarro o congestión nasal, debe comenzar a realizar lavados nasales entre 24 y 48 horas antes del vuelo. Para ello, sugiere utilizar agua de mar o suero fisiológico de los que se comercializan en farmacias de toda España.
Esta técnica de limpieza nasal ayuda a eliminar la mucosidad acumulada y reducir la inflamación de las mucosas, facilitando así que la trompa de Eustaquio pueda abrirse y cerrarse con normalidad. El doctor insiste en que este paso previo multiplica la efectividad de cualquier maniobra que se realice posteriormente durante el vuelo. Además, recomienda sonarse la nariz de forma adecuada justo antes de abordar el avión y, de nuevo, inmediatamente antes del despegue cuando los motores comienzan a acelerar, momento en el que las presiones empiezan a cambiar significativamente.
Maniobras específicas para el momento crítico
Una vez en el aire, el otorrinolaringólogo propone tres técnicas concretas que deben aplicarse durante el despegue y el aterrizaje, que son los momentos de mayor cambio en la presión atmosférica. Estas maniobras han demostrado su eficacia en la práctica clínica. La primera y más sencilla consiste en bostezar de manera muy exagerada y repetida. Este movimiento natural moviliza la trompa de Eustaquio y favorece la igualación de presiones entre el oído medio y el exterior. Aunque pueda parecer un gesto simple, su efectividad radica en la amplitud del movimiento mandibular.
La segunda técnica es conocida como la maniobra de Toynbee, que consiste en taparse la nariz con los dedos mientras se traga saliva de forma muy pronunciada. Este acto simultáneo genera una dinámica de apertura y cierre de la trompa de Eustaquio que facilita el equilibrio de presiones de manera controlada. Finalmente, la maniobra de Valsalva, probablemente la más conocida entre los viajeros frecuentes, implica taparse la nariz e intentar exhalar suavemente, lo que genera una presión positiva que puede ayudar a abrir la trompa. Sin embargo, el doctor Alcalá advierte que esta maniobra debe ejecutarse con suavidad, ya que una presión excesiva podría causar daños en el tímpano o en las delicadas estructuras del oído medio.
Precauciones y contraindicaciones importantes
El especialista subraya que, aunque estas técnicas son generalmente seguras, existen situaciones en las que volar no es recomendable. Las personas con infecciones activas del oído, otitis no tratadas o procesos inflamatorios agudos deberían posponer sus vuelos hasta recuperarse completamente. Para los niños pequeños, que son especialmente vulnerables a las molestias auditivas durante los vuelos, el doctor recomienda que succionen líquidos durante el despegue y aterrizaje, ya que este movimiento natural activa los mismos mecanismos de equilibrio de presión.