Cada año, miles de familias viajan en coche con sus mascotas sin ser conscientes de los riesgos que asumen. Lo que parece una práctica inofensiva puede convertirse en una pesadilla tanto para el animal como para los ocupantes del vehículo. Alan Peiró, adiestrador canino, ha decidido compartir los errores más comunes que los dueños cometen al transportar a sus perros, y las consecuencias pueden ser más graves de lo que imaginas. La imagen del perro asomando la cabeza por la ventanilla del coche se ha convertido en un símbolo casi romántico de los viajes veraniegos. Sin embargo, esta práctica esconde peligros reales que muchos propietarios desconocen. Además, la falta de sistemas de seguridad adecuados no solo pone en riesgo la vida del animal, sino que puede provocar accidentes mortales para todos los pasajeros.
Peiró es categórico respecto al asiento delantero: ningún perro debería viajar en esa zona del vehículo. Las razones son múltiples y todas ellas críticas para la seguridad vial. Un animal en el asiento del copiloto puede distraer al conductor en momentos cruciales, intentar interactuar con él, o incluso interferir con los pedales o el volante. En caso de frenazo brusco, el perro se convierte en un proyectil que puede impactar contra el parabrisas o contra los ocupantes.
El segundo error frecuente que señala el adiestrador es permitir que el perro saque la cabeza por la ventanilla. Aunque la estampa pueda parecer entrañable, los riesgos de lesiones graves son elevados. Las partículas de polvo, insectos o pequeños objetos que circulan a alta velocidad pueden impactar en los ojos del animal causando daños irreparables. Además, el viento constante sobre la cara puede provocar conjuntivitis, otitis y problemas respiratorios. Las lesiones en el cuello también son frecuentes cuando los perros viajan con la cabeza fuera. Los movimientos bruscos del vehículo combinados con la tensión muscular necesaria para mantener la posición pueden causar contracturas, esguinces cervicales e incluso hernias discales. En casos extremos, una maniobra inesperada podría hacer que el perro golpeara su cabeza contra el marco de la ventana.
Sistemas de seguridad recomendados por peso
Para perros de hasta 28 kilogramos, Peiró recomienda utilizar un transportín homologado que haya superado pruebas de choque. No cualquier transportín sirve: debe estar certificado y contar con sistema de anclaje Isofix, el mismo que se utiliza para las sillas infantiles. Este sistema garantiza que el transportín permanezca firmemente sujeto incluso en caso de colisión. La ubicación ideal del transportín es en el suelo trasero del vehículo, detrás de los asientos delanteros, o en el maletero si el tamaño lo permite. Es fundamental que el transportín esté correctamente anclado y que el perro tenga espacio suficiente para estar de pie y girarse, pero sin exceso de holgura que permita movimientos bruscos durante el trayecto.
Cuando el perro supera los 28 kilogramos, las jaulas de viaje se convierten en la opción más segura. Estas estructuras metálicas deben instalarse en el maletero y fijarse firmemente al respaldo de los asientos traseros. La jaula debe ser lo suficientemente resistente para soportar el peso del animal en caso de impacto y estar diseñada específicamente para uso en vehículos.