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Borja Quiroga, nefrólogo, sobre las piedras en el riñón: «La estrategia para sacarla ha de ser diferente según el tipo»

El experto desvela la equivocación más frecuente al tratar los cálculos renales y explica qué deberías hacer realmente

El nefrólogo ha lanzado la advertencia en redes sociales.

| Palma |

Cuando aparece el diagnóstico de cálculos renales, la mayoría de pacientes toman decisiones equivocadas sobre su alimentación que, lejos de solucionar el problema, pueden agravarlo considerablemente. Un error muy extendido relacionado con el calcio está provocando que miles de personas perpetúen su condición sin saberlo. Borja Quiroga, especialista en nefrología, advierte sobre la confusión generalizada que existe en torno a este padecimiento tan frecuente. La estrategia para eliminar las piedras debe adaptarse al tipo específico que presente cada paciente, y no todas requieren el mismo abordaje ni las mismas restricciones dietéticas.

La problemática afecta a un porcentaje significativo de la población española, calculándose que aproximadamente entre el 10 y el 15% de los ciudadanos desarrollarán algún tipo de litiasis renal a lo largo de su vida. Sin embargo, la falta de información precisa sobre los diferentes tipos de cálculos renales genera tratamientos inadecuados que no resuelven la raíz del problema. Antes de establecer cualquier pauta terapéutica o dietética, resulta imprescindible determinar con exactitud la composición química de las piedras que se han formado en el sistema urinario. Existen principalmente dos grandes categorías: los cálculos de ácido úrico y los formados por calcio, siendo estos últimos los más prevalentes en la práctica clínica.

Para realizar este diagnóstico diferencial, los profesionales médicos disponen de dos métodos principales que permiten caracterizar con precisión la naturaleza del problema. El primero consiste en el análisis de laboratorio de la piedra expulsada de forma natural o extraída mediante procedimientos médicos. Esta técnica ofrece información directa y definitiva sobre la composición exacta del cálculo. El segundo procedimiento implica la realización de una analítica de orina de 24 horas que mide las concentraciones de ácido úrico y calcio presentes en la excreción urinaria. Este método resulta especialmente útil cuando no se ha conseguido recuperar ninguna piedra para su análisis directo, permitiendo orientar el diagnóstico según los niveles detectados.

Tratamiento específico para cálculos de ácido úrico

Cuando el diagnóstico confirma que las piedras están compuestas principalmente de ácido úrico, la estrategia terapéutica se centra en reducir los niveles de esta sustancia tanto en sangre como en orina. La alimentación juega un papel fundamental en este tipo de litiasis renal. Los pacientes diagnosticados con este tipo de cálculos deben limitar drásticamente el consumo de alimentos ricos en purinas, que son los precursores del ácido úrico. Entre las bebidas alcohólicas, la cerveza representa uno de los productos más problemáticos debido a su alto contenido en estas sustancias, seguida por otros licores y destilados.

Los mariscos, vísceras, carnes rojas y algunos pescados azules también figuran entre los alimentos que conviene restringir de manera significativa. Además del abordaje nutricional, en muchos casos el médico especialista puede prescribir medicamentos específicos que ayudan a disminuir la producción de ácido úrico o favorecen su eliminación por vía renal. Aquí es donde se produce la confusión más peligrosa y extendida entre la población. Cuando se diagnostican cálculos de calcio, que representan aproximadamente el 80% de todos los casos de litiasis renal en España, la reacción instintiva de muchos pacientes es eliminar o reducir drásticamente el consumo de productos lácteos y otros alimentos ricos en este mineral.

Sin embargo, esta decisión resulta contraproducente. Las piedras de calcio están realmente formadas por oxalato cálcico, una combinación en la que el oxalato desempeña el papel fundamental. La fisiología del intestino explica por qué reducir el calcio empeora la situación: ambas sustancias comparten el mismo mecanismo de absorción intestinal. Cuando se disminuye la ingesta de calcio, el intestino compensa absorbiendo mayor cantidad de oxalato, que es precisamente el componente más problemático en la formación de estos cálculos. Esta mayor absorción de oxalato incrementa su presencia en la orina, favoreciendo la formación de nuevas piedras y el crecimiento de las existentes.

Alimentos con alto contenido en oxalato

Para quienes padecen cálculos de oxalato cálcico, la restricción debe centrarse en los alimentos ricos en oxalato y no en los lácteos o fuentes de calcio, que pueden consumirse en cantidades normales según las recomendaciones nutricionales estándar. Entre los productos con mayor concentración de oxalato destacan el salvado de trigo y los cereales integrales, especialmente el pan elaborado con harinas no refinadas. Aunque estos productos se consideran saludables en otros contextos, para pacientes con este tipo de litiasis pueden resultar problemáticos.

En cuanto a las frutas, el kiwi, la grosella y el albaricoque presentan niveles elevados de esta sustancia y deberían limitarse. Las verduras de hoja verde, tradicionalmente recomendadas por su valor nutricional, también contienen cantidades significativas: espinacas, acelgas, berzas y puerros encabezan la lista de vegetales a moderar. Finalmente, el chocolate y muchos postres elaborados con cacao también aportan cantidades considerables de oxalato, por lo que conviene restringir su consumo en personas con predisposición a formar este tipo de cálculos renales.

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