Miles de hogares en España conservan aún las paredes con gotelé de décadas pasadas, una textura que marcó la decoración de los años 80 y 90. Eliminar este acabado supone un trabajo costoso, sucio y que puede prolongarse varios días. Sin embargo, existe una alternativa que está ganando adeptos: empapelar directamente sobre el gotelé. Pero no todo vale, y los errores pueden resultar caros. Estela Moreno, reconocida experta del hogar con miles de seguidores en redes sociales, ha compartido recientemente un método que está cambiando la forma de renovar estas superficies problemáticas. Sus consejos no solo prometen un resultado estético impecable, sino que además evitan el desembolso económico que supondría alisar completamente las paredes.
La clave del éxito, según Moreno, no reside únicamente en la técnica de aplicación, sino en la correcta selección del tipo de papel. Una elección equivocada puede hacer que el gotelé se transparente, creando un efecto visual desastroso que arruinaría por completo la reforma. Por eso, conocer las características específicas del papel adecuado resulta fundamental.
Características del papel ideal
La experta es tajante al señalar que no todos los papeles pintados sirven para cubrir el gotelé. El primer requisito indispensable es que el material tenga cierta textura propia. Moreno recomienda especialmente los papeles entelados que imitan tejidos naturales, ya que su grosor y estructura ayudan a camuflar las irregularidades de la superficie. Los estampados son otro elemento crucial en esta ecuación decorativa. Frente a los papeles lisos o de colores sólidos, los diseños con patrones ofrecen ventajas significativas: disimulan mejor las imperfecciones del gotelé y crean un efecto óptico que confunde la vista, haciendo imperceptible la textura subyacente. Además, Moreno aconseja optar por tonalidades claras en lugar de oscuras, ya que los colores luminosos reflejan mejor la luz y minimizan las sombras que podría proyectar el relieve del gotelé.
El acabado del papel también marca diferencias sustanciales. Los papeles mate, contrariamente a lo que muchos podrían pensar, no son la mejor opción. La experta recomienda elegir papeles con acabado satinado, que no necesitan brillar intensamente pero sí poseer un ligero brillo. Este tipo de superficie refleja suavemente la luz, lo que contribuye a disimular las irregularidades de la pared y aporta luminosidad al espacio.
El secreto está en la cola
Más allá de la elección del papel, Estela Moreno insiste en que la aplicación correcta del adhesivo resulta determinante. Su recomendación sorprende por su simplicidad y efectividad: utilizar grandes cantidades de cola. No se trata de escatimar en este producto, sino de aplicarlo generosamente para garantizar que el papel se adhiera firmemente a la textura irregular del gotelé.
Un consejo económico que ofrece la experta es optar por cola en polvo en lugar de la versión ya preparada. Este formato tiene múltiples ventajas: cuesta aproximadamente tres veces menos, rinde el triple que su equivalente líquido preparado y resulta muy sencillo de preparar. Solo se necesita mezclar el polvo con agua según las indicaciones del fabricante para obtener un adhesivo de calidad profesional. La abundancia de cola cumple una función técnica importante: rellena parcialmente los huecos del gotelé y permite que el papel se asiente mejor, reduciendo las burbujas de aire y garantizando una adherencia duradera. En España, donde la humedad varía considerablemente según la región, una buena adherencia previene que el papel se despegue con el tiempo.
Comparativa visual y resultados
Moreno no se limita a dar consejos teóricos, sino que demuestra visualmente la diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal. Según sus propias pruebas, un papel con las características adecuadas —textura, estampado claro y acabado satinado— aplicado con abundante cola sobre gotelé puede ofrecer un resultado prácticamente indistinguible de una pared recién alisada y empapelada. Por el contrario, utilizar un papel liso, de color oscuro y con acabado mate sobre la misma superficie de gotelé produce un efecto notablemente inferior. En estos casos, la textura del gotelé se transparenta, las sombras se acentúan y el resultado final decepciona incluso a quien no tiene conocimientos de decoración.