Las calles de España acaban de cambiar de cara. Una nueva señal de tráfico irrumpe en el paisaje urbano y su presencia no pasa desapercibida: un círculo rojo con una silueta en el centro que muchos conductores de vehículos ligeros empiezan a reconocer con preocupación. La R-118 ha llegado para quedarse y su despliegue en diversas ciudades españolas marca un antes y un después en la regulación de la movilidad urbana.
Desde el pasado 1 de julio de 2025, los ayuntamientos tienen potestad legal para instalar esta señalización específica que prohíbe el paso a determinados vehículos en zonas concretas. El cambio normativo responde a años de confusión, accidentes y falta de uniformidad en las calles españolas, donde la convivencia entre diferentes medios de transporte se había convertido en un verdadero quebradero de cabeza.
Lo que hace apenas tres años era una propuesta en borrador, hoy es realidad tangible en el asfalto. Y con ella llegan multas, obligaciones y un nuevo escenario de movilidad que afecta a millones de usuarios en toda España.
El largo camino hasta la señal R-118
La gestación de esta señal no fue rápida. Desde 2022 la Dirección General de Tráfico venía advirtiendo sobre la necesidad urgente de actualizar un catálogo de señalización que llevaba congelado desde 2003. Durante más de dos décadas, las calles españolas habían experimentado una revolución silenciosa: la irrupción masiva de patinetes eléctricos, monociclos, hoverboards y otros dispositivos que el código de circulación no contemplaba.
El problema no era menor. Sin respaldo legal específico, los ayuntamientos improvisaban soluciones mediante ordenanzas municipales que variaban drásticamente de una localidad a otra. En algunas ciudades se permitía circular por carriles bici, en otras estaba prohibido; unas exigían casco, otras no. El caos normativo era la norma.
Todo cambió el 17 de junio de 2025, cuando se publicó en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 465/2025. Este texto actualizaba por primera vez en más de veinte años la señalización vial española e incorporaba señales específicas para los nuevos actores de la movilidad urbana. La R-118 entraba oficialmente en vigor dos semanas después, el 1 de julio, dando inicio a un periodo de transición que obliga a retirar las señales obsoletas antes del 1 de julio de 2026.
Qué vehículos quedan afectados
Aunque popularmente se conoce como «la señal del patinete», la R-118 abarca un espectro más amplio de lo que su apodo sugiere. Su ámbito de aplicación incluye todos los vehículos de movilidad personal con propulsión a motor: patinetes eléctricos, monociclos eléctricos, segways, hoverboards y cualquier dispositivo similar.
Lo que no afecta la señal es igualmente importante: coches, motocicletas, ciclomotores y bicicletas convencionales o eléctricas pueden seguir circulando con normalidad por las vías donde esté instalada la R-118. La restricción es selectiva y específica, diseñada para regular únicamente aquellos medios de transporte que han generado mayor conflictividad en la convivencia urbana.
El diseño visual de la señal sigue los estándares internacionales: círculo con borde rojo sobre fondo blanco y la silueta negra de un patinete en el centro. Una imagen que permite comprensión inmediata sin necesidad de texto, requisito fundamental en la señalización vial moderna.
Sanciones que ya están en marcha
Ignorar la R-118 tiene un coste económico claro: 200 euros de multa. La cuantía no es aleatoria, se equipara a otras infracciones relacionadas con el incumplimiento de señalización de tráfico. Y no hay margen para la interpretación ni para alegar desconocimiento.
Los primeros ayuntamientos en desplegar la señal ya han comenzado a sancionar. Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla figuran entre las ciudades que han instalado la R-118 en zonas peatonales, cascos históricos y determinados carriles donde la circulación de estos vehículos se considera peligrosa o incompatible con otros usos.