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La experta en finanzas Natalia de Santiago explica qué son las rentas vitalicias y a qué personas les puede beneficiar

De Santiago revela cómo un instrumento de ahorro puede asegurar rentas mensuales sin límite de tiempo y con ventajas fiscales únicas

La experta ha compartido la información en redes sociales.

| Palma |

En un contexto económico marcado por la incertidumbre sobre las pensiones públicas, cada vez más personas buscan alternativas para garantizar su bienestar financiero durante la jubilación. Natalia de Santiago, experta en finanzas, ha explicado en detalle un producto que promete ingresos vitalicios y que está ganando popularidad entre los ahorradores españoles mayores de 65 años.

El instrumento del que habla De Santiago permite transformar un capital acumulado durante años en una fuente de ingresos que se mantiene independientemente de cuánto tiempo viva el beneficiario. Esta característica lo convierte en una opción atractiva para quienes temen que sus ahorros no sean suficientes para cubrir todas las etapas de su retiro.

La creciente demanda de este tipo de productos financieros en España responde a una realidad demográfica innegable: la esperanza de vida continúa aumentando y con ella, la necesidad de contar con recursos económicos que perduren más allá de lo inicialmente previsto. Las aseguradoras españolas han detectado este interés y están adaptando sus ofertas.

Características del producto de ahorro vitalicio

Este instrumento financiero funciona mediante un mecanismo relativamente sencillo: el ahorrador entrega una cantidad determinada a una compañía aseguradora de una sola vez. A cambio, la entidad se compromete a pagar una cantidad fija mensual durante el resto de la vida del contratante, sin importar si vive 20, 30 o 40 años adicionales.

Existen dos modalidades principales en el mercado español. La primera, llamada renta vitalicia inmediata, comienza a generar pagos desde el mes siguiente a la contratación. Esta opción resulta ideal para personas que ya están jubiladas y necesitan complementar sus ingresos de inmediato.

La segunda modalidad es la renta vitalicia diferida, donde el contratante entrega el capital años antes de comenzar a recibir los pagos. Durante este periodo, la aseguradora invierte el dinero para aumentar su rentabilidad, lo que se traduce en una renta mensual superior cuando llegue el momento de comenzar a cobrarla. Por ejemplo, una persona de 55 años podría contratar este producto y empezar a percibir los ingresos a los 67 años.

Diferencias con otros instrumentos financieros

Es fundamental distinguir este producto de lo que se conoce como renta financiera. En esta última, el titular va extrayendo dinero de sus ahorros o inversiones de forma paulatina. El principal riesgo es que el capital se agote antes del fallecimiento, dejando al beneficiario sin recursos.

Por el contrario, las rentas vitalicias eliminan este riesgo al garantizar pagos de por vida, independientemente de que el capital inicial se haya consumido o no. Esta garantía es posible gracias al funcionamiento estadístico de los seguros: las aseguradoras utilizan tablas actuariales de mortalidad que les permiten calcular con gran precisión cuántos asegurados fallecerán antes o después de la esperanza de vida media.

En la práctica, esto significa que los asegurados que fallecen prematuramente financian parcialmente a aquellos que viven más años de lo esperado. Este sistema de compensación estadística permite a las compañías ofrecer garantías vitalicias sin asumir pérdidas.

Rentabilidad según el contexto económico

La cuantía de la renta mensual que ofrece este producto depende directamente del nivel de tipos de interés vigente en el momento de la contratación. Natalia de Santiago explica que durante los años de tipos de interés cercanos a cero, las rentas vitalicias ofrecían pagos mensuales relativamente modestos.

Sin embargo, con la subida de tipos implementada por el Banco Central Europeo desde 2022, las condiciones han mejorado notablemente para los nuevos contratantes. Actualmente en España, las aseguradoras pueden ofrecer rentas mensuales más atractivas por la misma cantidad de capital invertido, lo que ha revitalizado el interés por este producto.

Existe también una variante que combina una parte fija y otra variable, donde una porción se invierte de manera más agresiva en los mercados. Esta modalidad puede generar mayores rendimientos cuando los mercados funcionan bien, pero también implica cierta variabilidad en los pagos mensuales.

Opciones de liquidez y herencia

La modalidad más pura de este producto no permite ni el rescate anticipado ni la transmisión a herederos. Si el contratante fallece antes de haber recibido el equivalente a su capital invertido, los herederos no pueden reclamar nada. Esta característica permite a las aseguradoras ofrecer las rentas mensuales más elevadas.

No obstante, existen variantes más flexibles donde se puede establecer un contraseguro que garantice una cantidad determinada para los herederos. También permiten el rescate anticipado, aunque con condiciones específicas: el valor recuperado dependerá de las condiciones del mercado en ese momento y puede incluir penalizaciones o comisiones.

En el caso de rescate anticipado, el cálculo se realiza considerando el capital inicial, la rentabilidad generada y los pagos ya recibidos. Si el mercado atraviesa un buen momento, el titular podría recuperar incluso más de lo invertido; en caso contrario, podría ser menos.

Ventajas fiscales en España

Uno de los aspectos más atractivos de este producto en territorio español es su tratamiento fiscal favorable. Los pagos recibidos no tributan en su totalidad, sino únicamente sobre un porcentaje que varía según la edad a la que se comience a cobrar.

Si la renta comienza a percibirse a partir de los 70 años, solo el 8% de cada pago está sujeto a tributación. Para edades entre 60 y 69 años, este porcentaje es del 20%; entre 50 y 59 años, del 30%; y antes de los 40 años, del 40%. Sobre este porcentaje se aplica después el tipo impositivo correspondiente a rendimientos del capital mobiliario.

Además, existen dos ventajas fiscales adicionales muy relevantes en España. La primera se relaciona con los Planes Individuales de Ahorro (PIA): si un ahorrador traslada el capital de un PIA con al menos cinco años de antigüedad directamente a una renta vitalicia, no tributará por las ganancias acumuladas en ese PIA.

La segunda ventaja aplica a personas mayores de 65 años que vendan cualquier activo (vivienda, negocio, acciones, fondos de inversión) y destinen el capital a una renta vitalicia en los seis meses siguientes: no pagarán impuestos por las plusvalías generadas, un ahorro fiscal que puede ser muy significativo.

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