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OBITUARIO

La UE llora la pérdida de Jacques Delors, un «visionario» del proyecto europeo

Inspiró el mercado europeo único y promovió el programa estudiantil Erasmus, entre otras muchas cuestiones

Jacques Delors.

| Bruselas |

La Unión Europea llora este miércoles la muerte a los 98 años del francés Jacques Delors, un «visionario» del proyecto comunitario que presidió la Comisión Europea entre 1985 y 1995 y que dejó un profundo poso en el devenir político de la UE. «Fue un visionario que hizo a nuestra Europa más fuerte. La obra de su vida es una Unión Europea unida, dinámica y próspera. Ha moldeado a generaciones enteras de europeos, incluida la mía. Honremos su legado renovando constantemente nuestra Europa», escribió en X (antes Twitter) la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Jacques Delors (París, 1925) gobernó el timón del Ejecutivo comunitario en un período de grandes cambios, como la desintegración de la URSS o la reunificación de Alemania, y fue distinguido en 2015 como ciudadano de honor de Europa, condecoración que solo tienen también Jean Monnet y Helmut Kohl. En un mensaje más largo, difundido en un comunicado, Von der Leyen trazó un perfil de Delors en el que resaltó su «notable inteligencia e incomparable humanidad». «Durante toda su vida fue un incansable defensor de la cooperación entre las naciones europeas y luego del desarrollo de la identidad europea», dijo la conservadora alemana, quien agregó que la presidencia de Delors se caracterizó «por un profundo compromiso con la libertad, la justicia social y la solidaridad, valores ahora arraigados en nuestra Unión».

El presidente del Consejo Europeo, el Charles Michel, destacó en X que Delors «lideró la transformación de la Comunidad Económica Europea hacia una verdadera Unión, basada en valores humanistas y sustentada en un mercado único y una moneda única, el euro». «Gran francés y gran europeo, entra en la historia como uno de los constructores de nuestra Europa», dijo el político liberal belga. Por su parte, el vicepresidente de la Comisión y alto representante para la política exterior de la UE, el español Josep Borrell, aseguró tras conocer la noticia que «Europa acaba de perder a uno de sus gigantes». «Moldeó el destino de la UE mediante la fuerza de sus convicciones y el rigor de su acción. Entra así en el Panteón de los grandes que ha producido Europa y cuyo legado debemos asumir», señaló en redes sociales el político socialista.

Delors fue presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, período en el que la entonces llamada Comunidad Económica Europea se convirtió en una alianza política y pasó a llamarse Unión Europea, que en esa década acogió en su seno a España y Portugal en 1986 y a Suecia, Finlandia y Austria en 1995, para sumar un total de 15 Estados. Inspirador del mercado único europeo, arquitecto del euro e impulsor del programa de intercambio de estudiantes Erasmus, el socialdemócrata francés, cariñosamente apodado Monsieur Europe, está ampliamente considerado como el más influyente de quienes han presidido la Comisión Europea. A esa herencia política se refirió en su pésame en redes sociales la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, quien recordó que «trabajó sin tregua, como presidente de la Comisión Europea y miembro del Parlamento Europeo», por una Europa unida. Generaciones de europeos seguirán beneficiándose de su legado». «Con la muerte de Jaques Delors, la UE pierde un gigante», agregó la conservadora maltesa.

Numerosas y prominentes figuras de la política europea se sumaron a los homenajes póstumos, como el socialdemócrata y comisario europeo Paolo Gentiloni, quien dijo que a Delors «le debemos la inspiración de la UE de hoy». Todos ellos realzaron la obra del político por encima de las cuestiones ideológicas, entre ellos el conservador Michel Barnier, excomisario francés y negociador del Brexit, quien describió a Delors como «humanista al servicio de la cooperación y la solidaridad entre europeos» . «Mucho más allá de las divisiones políticas, para muchos de nosotros una fuente de inspiración y una razón para creer en una 'determinada idea' de la política, de Francia y de Europa», agregó el francés, quien se despidió con un elocuente: «¡Gracias, señor presidente!».

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