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Guerra Israel-Palestina

La muerte de soldados estadounidenses en Jordania y el peligro de escalada regional del conflicto

A la espera de las represalias que el Pentágono ha confirmado, y tras abrirse el diálogo sobre el futuro de la presencia militar de aquel país en Irak

El General Mayor Joel "J.B." Vowell en la primera sesión de negociaciones entre Irak y Estados Unidos para poner fin a la misión de la Coalición Internacional en Bagdad. | Reuters

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El Gobierno de Irak expresó este lunes su inquietud por la «grave» escalada en Oriente Medio al condenar el ataque lanzado el domingo por milicias iraquíes proiraníes contra bases con presencia militar estadounidense, uno de los cuales causó la muerte de tres soldados de Estados Unidos en la frontera entre Jordania y Siria.

«El gobierno iraquí denuncia la actual escalada, especialmente el reciente ataque ocurrido en la frontera sirio-jordana, y también sigue con gran preocupación los graves acontecimientos en materia de seguridad en la región», dijo el portavoz del Gobierno iraquí, Basem al Awaadi, en un comunicado. Afirmó que el Gobierno iraquí está «dispuesto» a cooperar para diseñar «bases de actuación» para evitar la extensión de la escalada en Oriente Medio, en aparente alusión a represalias estadounidenses en el territorio iraquí.

«Si bien Irak pide el fin de la espiral de violencia, confirma su disposición a trabajar en la elaboración de reglas básicas de actuación que eviten mayores repercusiones en la región e impidan que el conflicto se expanda», dijo el portavoz iraquí. Al Awaadi alertó también que «el reflejo de estos acontecimientos amenaza la paz y la seguridad regionales e internacionales, socava los esfuerzos antiterroristas y antinarcóticos, además de poner en peligro el comercio, la economía y el suministro de energía».

Desde el inicio de la guerra de Israel en Gaza, en octubre, esas milicias iraquíes, enmarcadas en la agrupación que se autodefine como «Resistencia Islámica en Irak» y en su mayoría chiíes proiraníes, lanzaron numerosos ataques con drones y misiles contra bases con presencia militar de EE.UU en Irak y Siria, que fueron respondidos con bombardeos estadounidenses en territorio iraquí. El Gobierno del primer ministro iraquí, Mohamed Shia al Sudani, aliado de Washington, había denunciado esos ataques, pero al mismo tiempo condenó de forma «enérgica» los bombardeos de EE.UU. de represalia, al considerar que «no respetan la soberanía» del país árabe.

El ataque del domingo, que causó la muerte de tres soldados estadounidenses en una base en la frontera sirio-jordana, además heridas a otros 34, ocho de ellos graves, tuvo lugar pocos días después de que Bagdad y Washington entablaran un diálogo sobre el futuro de la presencia militar estadounidense en Irak.

El Parlamento iraquí, cuyos diputados son en su mayoría chiíes, exigió la semana pasada que Al Sudani aplique una resolución de la cámara que exige la salida de las «fuerzas extranjeras» de Irak, en alusión a las tropas enmarcadas en la coalición internacional liderada por EE.UU, y que combatió al grupo terrorista Estado Islámico (EI) en el país árabe y en Siria. El presidente de EE.UU., Joe Biden, prometió el domingo que los responsables del nuevo ataque, en el que murieron los tres soldados estadounidenses, rendirán cuentas «en el momento y de la manera» que Washington elija.

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