Las fuerzas armadas israelíes derribaron a bombazos anoche distintas sedes del grupo chií libanés Hizbulá en Beirut, además de una estación de radio, según la información de varios comunicados castrenses divulgados este martes, que detallan cómo las tropas siguen operando en el sur de este país. El Ejército israelí dijo que bombardeó en Beirut un cuartel general de la Fuerza Radwan, el grupo de élite de Hizbulá, donde según ellos había presencia de milicianos, así como un centro de inteligencia.
Además, cazas bombardearon una estación de la radio Nour que, según Israel, operaba bajo los auspicios de la milicia chií en Tiri (sur del Líbano). En un comunicado posterior, el Ejército dijo que sus tropas se mantienen desplegadas «como parte de una posición defensiva» en la zona disputada de las granjas de Shebaa (conocidas como el Monte Dov para Israel), al sur de Líbano.
Allí, el Ejército aseguró haber hallado bocas de túneles y destruido un «complejo de armas» del grupo chií. Las granjas de Shebaa son una pequeña franja de terreno disputada entre Líbano, Siria e Israel; que este último ocupó en 1967 durante la Guerra de los Seis Días, pese a situarse en los Altos del Golán sirios (dos tercios ocupados desde entonces por Israel).
El río Litani, dos grandes frentes y el ejército libanés
Una vez más, la clave está en la región libanesa comprendida entre la frontera de facto y el río Litani, sobre el que se ubican los puentes que está bombardeando el Estado judío para cortar el paso a los combatientes del grupo chií Hizbulá, según argumenta. Hizbulá finalizó su actividad armada en esta misma zona en cumplimiento con el último alto el fuego de hace 15 meses, pero desde el estallido del nuevo conflicto sus filas vuelven a estar presentes en ella.
Al comienzo de la nueva guerra, Israel anunció el establecimiento de algunas nuevas posiciones en el sur del Líbano, mientras que hace una semana dio a conocer el lanzamiento de una operación terrestre en el área. En este contexto, sus tropas están enfrentándose con Hizbulá en dos frentes principales, el de Khiam, en el extremo este de la franja fronteriza, y Naqoura, en el lado opuesto. La propia formación chií reivindica con asiduidad lanzamientos de cohetes e incluso ataques con drones contra soldados israelíes presentes en ambas localidades, mientras que este mismo lunes la FINUL denunció la caída de un proyectil en su cuartel general en Naqoura en medio de los choques.
Con la población local desplazada en bloque a excepción de algunas aldeas cristianas, musulmanas suníes o drusas, y la FINUL a menudo relegada a los búnkeres, los choques entre Israel y Hizbulá tienen lugar sin más testigos que ellos mismos. Unas 1.040 personas han muerto -entre ellas 118 niños- y cerca de 2.900 han resultado heridas en el Líbano desde el inicio de las hostilidades entre Hizbulá e Israel el pasado 2 de marzo, en el marco del ataque a Irán. En territorio israelí, los ataques del grupo chií aún no se han cobrado ninguna vida. Tan solo un israelí en un kibutz del norte murió por un ataque de artillería erróneo perpetrado por el Ejército israelí desde el Líbano.