El ministro israelí de Seguridad Nacional y principal promotor de la pena de muerte para palestinos, Itamar Ben Gvir, defendió este miércoles que se trata de una ley «justa, apropiada y correcta»; pese a que su sentencia automática la convierte en ilegal, según el derecho internacional. «Esta ley es justa, apropiada y correcta. Refuerza la disuasión, previene las liberaciones y brinda seguridad a los ciudadanos de Israel», dijo Ben Gvir en un comunicado en X.
«Otras leyes históricas también fueron rechazadas, y hoy todos comprenden su necesidad. Esta ley promete una cosa: quien venga a destruirnos, no vivirá para contarlo», añadió el ministro, de la rama supremacista judía.
Esta ley, aprobada el lunes por el Parlamento israelí, está diseñada para que los palestinos de Cisjordania ocupada que perpetren un asesinato «con la intención de negar la existencia del Estado de Israel» sean condenados, de forma automática y por un tribunal militar israelí, a la pena capital. Según el derecho internacional, que no prohíbe la pena de muerte, esta debe aplicarse de forma discrecional, nunca por defecto y siempre tras estudiar cada caso y garantizar un juicio justo al acusado.
«Se trata de una sentencia obligatoria», aclaró Ben Gvir en este mensaje, «que solo puede conmutarse por cadena perpetua en casos excepcionales y por razones especiales». Además, confirma que la nueva ley «ha eliminado todos los obstáculos», ya que no se requiere que el Fiscal General presente una solicitud, ni que los jueces tengan rango de teniente coronel o superior, ni un consentimiento unánime entre los tres jueces.
«Todas las excusas que han impedido la pena de muerte hasta la fecha son nulas», añadió el ministro, que también mostró orgullo por haber endurecido bajo su mandato las condiciones que padecen los palestinos detenidos en las cárceles israelíes. «Pero esta ley va un paso más allá y cambia las reglas del juego: quien se proponga hacer daño sabe que será su fin», dijo. Esta ley aún podría ser tumbada por el Tribunal Supremo de Justicia israelí, después de que ayer cinco asociaciones legales y pro derechos humanos apelaran, al considerarla una legislación racista.
Los grupos Adalah, Comité Público contra la Tortura en Israel (PCATI), HaMoked, Médicos por los Derechos Humanos Israel (PHRI) y Gisha argumentaron que «representa una negación total del derecho a la vida e impone castigos crueles e inhumanos» por venganza, además de la falta de competencia de Israel para legislar en Cisjordania ocupada. La norma, dicen, «crea una clara discriminación racial», ya que mientras para los palestinos de Cisjordania hace prácticamente obligatoria su imposición por parte de los tribunales militares, para los ciudadanos israelíes (tanto residentes en Israel como los colonos ilegales de Cisjordania) añade requisitos que la hacen inaplicable.
Y que va a decir un fanático terrorista de primera división como Ben gafir. Forma parte de la banda del vampiro Netanyahu con otros no menos fanáticos como amichai ministro no sé de qué que obogaba por lanzar la bomba atómica sobre gaza. Lo llamativo es que forman un gobierno aceptado por lo demócratas internacionales.