Exgeneral de la Guardia Revolucionaria, exjefe de Policía y eterno candidato a presidente, Mohamad Baqer Qalibaf lleva décadas en primera línea de la política iraní y ahora, tras el asesinato de numerosos altos cargos a manos de Estados Unidos e Israel, es el hombre fuerte de la República Islámica de Irán.
Prueba de ello es que lidera la delegación iraní que se reúne este sábado con representantes de Estados Unidos encabezados por el vicepresidente J.D. Vance en Islamabad, donde buscarán una salida a una guerra que amenaza con desestabilizar Oriente Medio y hundir la economía mundial.
Considerado un pragmático conservador y buen gestor, Qalibaf ocupa desde 2020 la presidencia del Parlamento, pero en Irán los cargos no siempre reflejan el poder de las figuras políticas.
Y ese es el caso de este veterano de la guerra de Irán e Irak de 64 años. En las últimas semanas ha mantenido una gran presencia pública, con numerosos mensajes en redes sociales atacando al presidente estadounidense, Donald Trump, con un fuerte dosis de ironía y humor.
Sus intervenciones tienen más peso que las del presidente de Irán, Masud Pezeshkian, quien carece de una base de apoyo política.
Qalibaf se encuentra en la intersección entre el poder político y el militar, tras años como cabeza del Parlamento y su pasado de general de brigada en la Guardia Revolucionaria.
Mantiene estrechos lazos con el cuerpo militar de élite, que tiene como misión defender a la Revolución Islámica y que además cuenta con un emporio económico.
Desde hace años ha tratado de impulsar una imagen de cercanía con el pueblo, pragmático, abierto a los negocios y dispuesto a hablar con Occidente.
Como alcalde de Teherán entre 2005 y 2017 circulaba por la capital en motocicleta, gafas de aviador y cazadora de cuero. En 2008 participó en el Foro Económico Mundial de Davos y se presentó como una cara amable y dispuesta a la negociación.
Represión
Pero en Teherán muchos le recuerdan por la represión de las protestas estudiantiles de 1999 y más tarde como jefe de la Policía del país, cuando llevó a cabo unas campañas represivas y detenciones de personas relacionadas con la cultura y los medios de comunicación.
Esa falta de conexión con la población se ha visto reflejada en que se ha presentado como candidato a la presidencia del país en cuatro elecciones -2005, 2013, 2017 y 2024- y no se ha impuesto en ninguna de ellas.
En algunas de esas campañas le atacaron diciendo que los iraníes no votarían a aquellos que «solo saben ejecutar y encarcelar».
Ahora es la figura política más importante del país, tras la muerte en ataques israelíes y estadounidenses del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Lariyani, y el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani, entre otros.
«Muchos iraníes desprecian a Qalibaf; los diplomáticos lo consideran pragmático», escribió recientemente el analista Michael Rubin, del centro de estudios conservador American Enterprise Institute.
«Esos diplomáticos confunden el pragmatismo con el oportunismo. Qalibaf es un superviviente. Ve en Trump a alguien que puede ayudarle a conseguir lo que el difunto líder supremo Ali Jamenei le negó: la presidencia o algún cargo equivalente de liderazgo interino», añadió.
En Trump empra també majúscules per acabar de fer creure ses seves mentides . Però açò es el menys important. US s’ha fotut en un carrer sense sortida. Iran havia descentralitzat es poder i amagat els drons i míssils en un país enorme. Sa veritat, sense necessitat de emprar majúscules, es que sa irresponsabilitat i incompetencia den Trump i els seus acol.lits acabarà amb una crisi econòmica. Lo únic positiu es que queda mes que clar que no es pot seguir depenent ni des petroli ni d’US