Un empleado de la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa y controlada por Rusia desde marzo de 2022, murió hoy tras el ataque de un dron ucraniano contra un taller de transporte de la planta. «Hoy, a consecuencia del ataque de un dron de las Fuerzas Armadas de Ucrania contra el taller de transporte de la central nuclear de Zaporiyia, murió un conductor», escribió la administración de la planta en la red de mensajería rusa MAX.
La dirección de la central nuclear calificó el hecho de «pérdida irreparable y una gran desgracia» y subrayó que los familiares de la víctima recibirán todo el apoyo y la ayuda necesarias. «Los empleados de la rama nuclear no deben convertirse en objetivos. Cualquier ataque contra la central nuclear de Zaporiyia es una amenaza no sólo para los que trabajan en ella sino para la seguridad en general. Es un ataque contra la vida y el futuro», concluyó.
El ataque tuvo lugar justo después de que el domingo se conmemorara el 40 aniversario de la mayor catástrofe nuclear de la historia, que tuvo lugar en la central de Chernóbil, situada en Ucrania. La central de Zaporiyia ha sido objeto durante los cuatro años de la guerra de ataques de los que Ucrania y Rusia se responsabilizan mutuamente. En la instalación trabaja de modo permanente un equipo de inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) con el fin de monitorear la seguridad de la planta.
Asimismo el Servicio Federal de Seguridad (FSB) dijo haber mataron a dos hombres que supuestamente preparaban en la república de Komi un atentado contra una compañía petrolera por encargo de Ucrania. Los agentes del FSB mataron a los sospechosos cuando estos ofrecieron resistencia armada en la ciudad de Ujtá, unos 1.500 kilómetros al noreste de Moscú, señala el comunicado oficial.
Los presuntos terroristas, siguiendo las instrucciones de los servicios secretos ucranianos, pensaban «volar por los aires» una de las compañías de la industria petrolera regional con la ayuda de un dron equipado con un artefacto explosivo casero.
El FSB, cuyos efectivos requisaron dos drones con explosivos de procedencia extranjera y dos pistolas Makárov, asegura haber frustrado el acto de sabotaje, al tiempo que ningún civil resultó herido en la operación. La nota subraya que los criminales entraron en contacto con sus patrocinadores ucranianos a través de «redes de mensajería extranjeras», mensajes que incluían información sobre objetivos y también soldados y miembros de las fuerzas de seguridad que tomaron parte en la guerra en Ucrania.