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Guerra Rusia-Ucrania

Decenas de civiles muertos en las últimas horas en una guerra de Ucrania congelada que Putin se niega a desencallar

Moscú y Kiev informan de un nuevo canje de 205 prisioneros por cada parte en pleno recrudecimiento de las hostilidades tras la tregua que se extendió hasta el 11 de mayo

La primera ministra de Ucrania, Yulia Svyrydenko, y el ministro del Interior, Ihor Klymenko, visitan el lugar donde 24 residentes murieron ayer por la mañana a causa de un ataque con misiles rusos. | Foto: Reuters - Valentyn Ogirenko

| Kiev |

Al menos 28 civiles han perdido la vida en las últimas horas en el conflicto entre Ucrania y Rusia, mientras ambos países ejecutan un nuevo canje de prisioneros de guerra que forma parte de un acuerdo mediado por Emiratos Árabes Unidos. Los ataques se producen tras el fin de la tregua que se extendió hasta el 11 de mayo, en un contexto en el que el frente militar permanece prácticamente congelado desde hace meses, pese a que el presidente ruso, Vladímir Putin, mantiene sus demandas maximalistas sobre los territorios ucranianos anexionados.

Este viernes, cuatro civiles rusos murieron y otros 11 resultaron heridos, incluidos menores de edad, tras un ataque con drones ucranianos contra una refinería en la región de Riazán, situada a 200 kilómetros al sudeste de Moscú. Según informó el gobernador local, Pável Malkov, en su canal de MAX, el Telegram ruso, «lamentablemente, murieron tres personas y doce resultaron heridas, incluyendo menores de edad. Todas las víctimas recibieron atención médica de urgencias». Hasta el momento han sido hospitalizadas siete personas, entre ellas cuatro niños, según declaró a la agencia TASS el asesor del ministro de Sanidad ruso, Alexéi Kuznetsov. «Debido al ataque terrorista del régimen de Kiev en Riazán resultaron dañados dos edificios de viviendas. Restos de drones también cayeron en una empresa industrial», señaló el funcionario.

El canal independiente ruso Astra publicó fotografías de la ciudad en las que se aprecia un incendio de gran magnitud y densas columnas de humo. Según esta fuente, el ataque dañó la refinería de Riazán, perteneciente a la mayor petrolera rusa, Rosneft, con una capacidad de procesamiento de 17 millones de toneladas de crudo anuales. Este ataque constituye una intensificación de las operaciones ucranianas contra infraestructuras energéticas rusas, estrategia que Kiev ha empleado de forma recurrente desde el inicio de la invasión decretada por Putin en febrero de 2022.

Ataque ruso sobre Kiev deja ya 24 muertos

Coincidiendo con el ataque ucraniano sobre Riazán, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha actualizado el balance de víctimas mortales del bombardeo ruso a gran escala contra la capital ucraniana ejecutado este pasado jueves. El número de fallecidos ha aumentado a 24, entre ellos tres menores, según confirmó el mandatario tras completarse las labores de búsqueda y rescate en un edificio residencial alcanzado por un misil ruso en Kiev.

«La operación de búsqueda y rescate en el lugar del ataque ruso contra un edificio residencial en Kiev ha sido completada», declaró Zelenski en un mensaje difundido en sus redes sociales, donde especificó que «los rusos prácticamente demolieron una sección completa del edificio con su misil». El presidente ucraniano trasladó sus condolencias a los familiares de las víctimas y prometió «la asistencia necesaria» a todos los heridos o a aquellos que han quedado sin hogar a causa del bombardeo. Además, señaló que un total de 48 personas resultaron heridas en la capital durante la oleada de ataques del jueves.

Zelenski visitó el lugar del impacto, desde donde subrayó que «el mundo debe recordar el precio que paga Ucrania a diario para que la agresión rusa no se expanda a otras naciones». El mandatario volvió a criticar los actos de «salvaje terrorismo» por parte de Moscú y afirmó: «Una Rusia como esta no puede ser normalizada. Una Rusia que destruye vidas de forma deliberada y espera quedar sin castigo». Asimismo, reiteró que «es necesaria presión» contra las autoridades rusas para poner fin a los bombardeos indiscriminados contra objetivos civiles.

Intercambio de prisioneros con un frente estancado

En medio de este recrudecimiento de las hostilidades, Rusia y Ucrania completaron este viernes un nuevo intercambio de 205 prisioneros de guerra por cada parte. «El 15 de mayo del territorio controlado por el régimen de Kiev regresaron 205 militares rusos. A cambio fueron entregados 205 prisioneros de guerra de las Fuerzas Armadas de Ucrania», informó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado oficial.

La fuente informó del canje cuando los prisioneros rusos intercambiados se encontraban en Bielorrusia, donde recibieron «la ayuda psicológica y médica necesarias». Según el Ministerio de Defensa ruso, el intercambio fue posible gracias a la mediación humanitaria de Emiratos Árabes Unidos, que ya facilitó otros canjes similares en meses anteriores. Este mecanismo de cooperación entre Moscú y Abu Dabi se ha convertido en uno de los pocos canales de comunicación efectivos entre las partes en conflicto.

El intercambio fue confirmado por el presidente ucraniano una vez que los prisioneros ucranianos habían entrado en territorio de su país. «Es la primera etapa del intercambio de 1.000 por 1.000», declaró Zelenski en sus redes sociales, en referencia al canje acordado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a cambio de que Kiev se sumara a la tregua declarada por Moscú con motivo de la celebración el 9 de mayo en Rusia del aniversario de la victoria soviética sobre los nazis. El anterior intercambio, de 193 prisioneros de cada bando, tuvo lugar el pasado 24 de abril, lo que demuestra cierta continuidad en este aspecto humanitario pese a la intensificación de los combates.

Después de seis meses sin apenas avances rusos en el frente, se puede afirmar que la guerra en Ucrania se encuentra prácticamente congelada en términos territoriales. Sin embargo, el presidente ruso, Vladímir Putin, se niega a admitir esta realidad y mantiene sus maximalistas demandas de que Kiev abandone las regiones anexionadas de forma unilateral por Moscú. Esta situación se produce aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, negó esta misma semana, antes de viajar a China, que haya acordado con el Kremlin la cesión de todo el Donbás, el objetivo de mínimos de Moscú en el conflicto.

Mientras tanto, desde febrero, rusos y ucranianos no se sientan en la misma mesa para negociar la ansiada paz, tanto por la guerra en Irán, que tiene ocupada a la Casa Blanca, como por la aparente falta de interés de ambos bandos en alcanzar un compromiso significativo. Desde diciembre pasado, el ejército ruso apenas ha logrado avanzar, tanto en la región de Donetsk como en la sureña de Zaporiyia, mientras que Ucrania ha conseguido sus mayores ganancias territoriales en más de dos años. Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), los rusos han conquistado sólo 350 kilómetros cuadrados en Donetsk en lo que va de año, menos que lo que tomaron en algunos meses de 2024.

Dudas sobre la capacidad militar rusa para avanzar

A ese ritmo de avance -2,63 kilómetros cuadrados por día- el ISW y otros expertos expresan serias dudas sobre que Moscú sea capaz de expulsar a los ucranianos del cerca del 20% del territorio que aún controlan en dicha región. No obstante, según informaciones del diario británico The Financial Times, el Estado Mayor ruso ha convencido a Putin de que en otoño sus tropas podrán tomar las plazas fuertes de Sloviansk y Kramatorsk, dos ciudades estratégicas en el norte de Donetsk.

Esta previsión resulta difícil de cumplir cuando, según el ISW, las unidades rusas apenas han progresado en medio año en las calles de la ciudad que es la puerta al norte de Donetsk: Kostiantínivka. «El pensamiento de Putin parece estar cada vez más lejos de la realidad en el campo de batalla», señala el instituto, que considera que el comandante supremo exige avances que el ejército es «incapaz» de garantizar con los recursos y la capacidad operativa actuales.

Desde el 24 de febrero de 2022 la operación militar a gran escala que el Kremlin denominó «operación militar especial» en el país vecino ha provocado decenas de miles de víctimas mortales, millones de desplazados y una crisis humanitaria de proporciones considerables en Europa. Rusia procedió a la anexión unilateral de cuatro regiones ucranianas -Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia- tras la celebración de referéndums que la comunidad internacional considera ilegales. A pesar de estas anexiones formales, Moscú no controla la totalidad de estos territorios, especialmente en Donetsk y Zaporiyia, donde las fuerzas ucranianas mantienen posiciones significativas. El conflicto ha atravesado diversas fases, desde la inicial ofensiva rusa hacia Kiev en los primeros meses de 2022, hasta las contraofensivas ucranianas que recuperaron importantes territorios en Járkov y Jersón a finales de ese mismo año. La contraofensiva ucraniana de verano de 2023 no logró los objetivos esperados, y desde entonces el frente se ha estabilizado en gran medida, con avances lentos y costosos para ambas partes.

Varios factores explican el actual estancamiento del frente en Ucrania. En primer lugar, ambos ejércitos han construido extensas líneas defensivas que incluyen campos minados, trincheras fortificadas y sistemas antitanque, lo que dificulta enormemente cualquier avance significativo sin sufrir bajas considerables. Esta situación recuerda en algunos aspectos a la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial. En segundo lugar, la ayuda militar occidental a Ucrania, aunque considerable, ha llegado de forma irregular y en cantidades que Kiev considera insuficientes para lanzar ofensivas decisivas.

Por su parte, Rusia ha movilizado importantes recursos humanos y materiales, pero enfrenta problemas de logística, moral de las tropas y sanciones económicas que limitan su capacidad de producción militar. Su población penitenciaria se ha reducido a la mitad en este tiempo, como efecto de los contratos que los contratistas militares ofrecen en las cárceles rusas como contrapartida para ir al frente ucraniano. Finalmente, el factor humano juega un papel crucial: ambos bandos han sufrido bajas significativas que hacen cada vez más difícil mantener la intensidad de las operaciones. Los expertos militares señalan que las guerras de desgaste tienden a estancarse cuando ninguna de las partes dispone de una ventaja decisiva en términos de personal, equipamiento o superioridad aérea.

2 comentarios

user perrymason | Hace 2 horas

Si el MUY PUTÍN se lleva a sus tropas de todo el territorio ucraniano la P Guerra (mejor dicho invasión) se acaba mañana.

user Portal | Hace 2 horas

Pero...¿va a haber flotilla solidaria, o es que no son solidarias sino promusulmanas?

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