Donald Trump ha concluido este viernes su visita oficial a China tras tres jornadas de intensas negociaciones con el presidente Xi Jinping. El mandatario estadounidense ha destacado los «fantásticos» acuerdos comerciales alcanzados y el acercamiento de posturas en materia de política internacional, especialmente respecto a la situación en Irán. Entre los momentos más destacados de la cumbre figura la presencia de Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, quien además de participar en los encuentros empresariales protagonizó una escapada para degustar fideos tradicionales en el centro histórico de Pekín.
Durante su última comparecencia ante la prensa junto a Xi Jinping, Trump ha calificado la visita como «increíble» y ha asegurado que «hay muchas cosas buenas derivadas de ella». El presidente norteamericano ha subrayado que ambos países han logrado «algunos acuerdos comerciales fantásticos, maravillosos para ambos países», manifestando además que «respeta mucho» a su homólogo chino.
La cumbre bilateral ha servido para estrechar las relaciones entre las dos mayores economías mundiales en un contexto de tensiones comerciales previas. El inquilino de la Casa Blanca ha enfatizado que «hemos resuelto muchos problemas diferentes que otros no podrían haber resuelto» y ha destacado la «relación muy fuerte» que mantiene con Xi. Entre los logros más significativos, Trump ha señalado que ambos líderes comparten opiniones «similares» sobre Irán, incluida la necesidad de que el conflicto «termine» de manera definitiva y negociada.
Consenso sobre la cuestión iraní
Uno de los puntos más relevantes de la cumbre ha sido el acercamiento de posiciones respecto a Irán y su programa nuclear. Trump ha apuntado que ni Estados Unidos ni China desean que Teherán «tenga armas nucleares» y que ambas potencias coinciden en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz, reivindicación que Pekín ha expresado en múltiples ocasiones anteriores. Esta vía marítima resulta estratégica para el comercio internacional, especialmente para el transporte de hidrocarburos.
El presidente estadounidense ha reconocido el papel del bloqueo impuesto por Washington a la zona tras las restricciones iraníes a la navegación y ha abogado por un acuerdo para normalizar la situación en el Golfo Pérsico. «Queremos que termine, porque es algo un poco loco», ha argumentado Trump, quien ha agradecido a Xi y a «todos sus representantes», descritos como «grandes personas», por los avances conseguidos durante los tres días de visita. «Es un honor estar aquí», ha resaltado el mandatario, quien se ha declarado «muy impresionado» con el gigante asiático.
Por su parte, el presidente chino ha subrayado que la visita de Trump es «histórica» y ha detallado que ambas delegaciones han establecido una nueva visión para consolidar unas relaciones estratégicas de largo alcance. «Hemos alcanzado entendimientos importantes sobre el mantenimiento de lazos económicos y comerciales estables, la expansión de la cooperación práctica en varios campos y la gestión adecuada de las preocupaciones mutuas», ha remarcado Xi ante los medios de comunicación presentes.
El líder chino ha manifestado que ambos gobiernos han acordado reforzar la comunicación y la coordinación en asuntos regionales e internacionales y ha adelantado que espera que la visita contribuya a «profundizar la confianza» y «mejorar los entendimientos mutuos», tal y como ha recogido la agencia oficial china de noticias Xinhua. Xi ha destacado que esta cumbre demuestra «una vez más» que constituye «una aspiración compartida de ambos pueblos y una expectativa de la gente de todo el mundo» que China y Estados Unidos encuentren el camino correcto para convivir pacíficamente.
«Mientras Trump espera hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande, yo estoy dedicado a guiar al pueblo chino hacia la revitalización nacional», ha recalcado Xi, quien ha enfatizado que ambos países pueden impulsar su desarrollo y revitalización fortaleciendo la cooperación bilateral. El presidente chino ha insistido en la necesidad de basar las relaciones en el respeto mutuo y la búsqueda de beneficios compartidos, elementos que considera fundamentales para garantizar la estabilidad global.
Jensen Huang y su escapada gastronómica
En medio de este contexto diplomático de alto nivel, Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, protagonizó un momento distendido al aparecer degustando fideos tradicionales en una concurrida calle turística del centro de Pekín. Un vídeo del empresario comiendo «noodles» fue recibido con entusiasmo en las redes sociales chinas como una de las estampas más amables que ha dejado la visita de Estado del presidente estadounidense.
Varios viandantes compartieron imágenes de Huang en la puerta de un local de la calle Nanluoguxiang de la capital dando buena cuenta de los fideos mientras intercambiaba unas palabras en mandarín con quienes le rodeaban. El magnate tecnológico se desvió de la comitiva oficial para acercarse a los hutones, los tradicionales callejones de Pekín, y probar el plato estrella del restaurante Fanzhuanchang 69, recomendado en la guía Bib Gourmand de Michelin.
El local ofrece únicamente un plato: los fideos zhajiangmian, típicos de Pekín. «Estos deliciosos fideos están envueltos por una excepcionalmente profunda y aromática salsa de cerdo con soja y acompañados por pepino rallado, rábano y verduras de hoja verde», reseña la prestigiosa publicación gastronómica, que recomienda aliñarlos con ajo encurtido y salsa picante de comino. La escapada de Huang generó miles de comentarios positivos en plataformas como Weibo, donde los usuarios chinos celebraron el gesto del empresario de sumergirse en la cultura local.
Presencia empresarial en la cumbre bilateral
Huang, que se sumó en el último momento a la comitiva empresarial que acompañó a Trump durante sus dos días en China, asistió a la reunión bilateral entre los gobiernos chino y estadounidense junto a los máximos ejecutivos de Apple, Tesla y otras grandes corporaciones tecnológicas. Esta participación de altos directivos empresariales en encuentros diplomáticos de este nivel resulta inusual en cumbres internacionales, lo que subraya la importancia estratégica que ambos gobiernos otorgan a las relaciones económicas y comerciales. y al papel que tienen los grandes magnates tecnológicos en esos flujos.
La presencia de estos líderes empresariales ha servido para reforzar el componente económico de las conversaciones bilaterales. Las compañías tecnológicas estadounidenses mantienen importantes intereses comerciales en China, y viceversa, lo que convierte estas reuniones en espacios clave para abordar cuestiones relacionadas con aranceles, transferencia de tecnología y acceso a mercados. La participación de Jensen Huang, al frente de una de las empresas más valiosas del sector tecnológico mundial, ha sido especialmente significativa dado el papel central que juega Nvidia en el desarrollo de semiconductores e inteligencia artificial. No en vano su capitalización bursátil la sitúa entre las empresas más valiosas del planeta, superando en determinados momentos los 2 billones de dólares.
Jensen Huang, de origen taiwanés, cofundó Nvidia y ha sido su consejero delegado desde sus inicios. Bajo su liderazgo, la empresa ha experimentado un crecimiento exponencial, especialmente en los últimos años con el auge de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Huang es reconocido en el sector tecnológico por su visión estratégica y su capacidad para anticipar tendencias de mercado. Su presencia en la cumbre entre Trump y Xi es signo inequívoco del peso específico que Nvidia tiene en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China.
Hay que considerar en su justa medida que las relaciones entre Washington y Pekín han atravesado periodos de tensión en los últimos años, especialmente en materias comerciales, tecnológicas y geopolíticas. Ambas potencias compiten por la influencia global en áreas como el desarrollo de inteligencia artificial, semiconductores y nuevas tecnologías. Sin embargo, también mantienen una profunda interdependencia económica que hace necesaria la búsqueda de acuerdos y espacios de cooperación dado que el comercio bilateral supera los 700.000 millones de dólares anuales, lo que convierte a ambos países en socios económicos imprescindibles el uno para el otro. Los analistas señalan estos foros como puntos de encuentro vitales para gestionar las diferencias y evitar escaladas que puedan afectar a la economía global.