Aleksander Miszalski, alcalde de Cracovia (Sur) y prominente figura del partido del primer ministro centrista Donald Tusk, se ha convertido en el primer caso en la historia de la democracia polaca en que el regidor de una gran ciudad pierde el cargo a través de un referéndum convocado por la oposición. Miszalski fue derrotado con el 97,93 % de los votos en contra, según los datos oficiales publicados este lunes tras la consulta popular que se celebró el domingo.
El alcalde, que llevaba apenas dos años en el cargo, aceptó su derrota en el día de hoy y ahora deberá convocar elecciones anticipadas en la segunda mayor ciudad de Polonia -con unos 850.000 habitantes- en un plazo máximo de 90 días. Las declaraciones por parte del Gobierno han tratado de minimizar los efectos de la derrota, y por ejemplo Teofil Bartoszewski, viceministro de Exteriores, la calificó de «asunto puramente local» en la cadena PolSat.
Por el contrario, Przemysław Czarnek, candidato a primer ministro del principal partido de la oposición, Ley y Justicia (PiS) de cara a las elecciones generales de 2027, aseguró este lunes en una rueda de prensa en Cracovia que se trata de una «derrota personal» para el «Tusk de Cracovia».
Para convocar este referéndum, los organizadores debieron cumplir con varios requisitos, como aportar las firmas del 10 % del censo electoral, mientras que el resultado sólo pudo ser válido por haber superado la participación de las tres quintas partes de los votantes de las últimas elecciones municipales.
Debido a estas exigencias, las convocatorias de consultas como esta suelen fracasar en Polonia, y entre 2018 y 2024, solo 11 de 78 intentos resultaron exitosos, aunque todos en localidades menores de 5.000 habitantes.
Miszalski, un exdiputado de 43 años de Plataforma Cívica, partido que dirige Tusk, ha sido criticado por medidas como proyectar la construcción de un metro a pesar del creciente endeudamiento municipal, además de extender las restricciones a la circulación y el aparcamiento para el transporte privado y fomentar la instalación de locales de hostelería en parques públicos. Ahora, Tusk deberá nombrar a un comisionado interino para dirigir el ayuntamiento, que deberá llevar a cabo una auditoría y congelar los presupuestos asignados a programas que aún no se hayan implementado.