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Aznar afirma que es la hora de Rajoy y de su revolución de la normalidad

El líder del PP admite que la situación en España no está bien, que no hay varitas mágicas para reparar los daños de la crisis y que las soluciones no llegarán en un día, una semana o un mes

Foto de familia. El presidente del PP junto a los cabezas de lista electorales de su partido - Reuters

| Madrid |

El expresidente del Gobierno José María Aznar aseguró ayer que ha llegado "el tiempo de Mariano Rajoy" y de su "revolución de la normalidad", porque sólo ése es el camino para librar a España del "meteorito" de un PSOE que deja el país "más empobrecido, más debilitado y más entrampado".

El líder de los populares es el protagonista de la Convención programática que tendrá lugar en Málaga hasta el sábado que viene, pues nadie en el PP duda de que será el próximo presidente del Gobierno y ayer, incluso, fue recibido más vítores y aplausos que su antecesor.

Pero él, antes del comienzo oficial de este foro, trasladó a los ciudadanos un mensaje de prudencia y dijo que "la situación en España no está bien", que "no hay varitas mágicas" para reparar los daños de la crisis económica y que las soluciones no llegarán "en un día, una semana o un mes".

"Las cosas no van a ser fáciles", sentenció Rajoy al tiempo que señalaba que el PP sabe cómo salir de la crisis pues sabe cuál es el objetivo al que dedicar todos los esfuerzos, la creación de puestos de trabajo.

Acabar con el paro será "la prioridad" de su Gobierno si gana las elecciones el 20 de noviembre y todas las reformas que impulse estarán guiadas por esta premisa, aseguró.
De hecho, según declaró Rajoy a los medios, la Convención de Málaga se centrará sobre todo en el empleo y en la economía, aunque también se debatirán "sugerencias" que los ciudadanos han hecho llegar al PP por medio de la web.

El propio líder de los populares las ha enumerado, aunque sin dar más detalles: la situación del voluntariado, la universidad, posibles abusos a personas mayores en las empresas y en las entidades financieras, la igualdad salarial de hombres y mujeres, la limitación de los mandatos y la que ha originado más controversia, la reducción del número de parlamentarios.

Después de diversas intervenciones, con Aznar llegó el plato fuerte, y al igual que en la última Convención Nacional de Sevilla, a primeros de año, expresó su total apoyo a Rajoy.
Dijo de él que es un mandatario al que caracteriza "la serenidad, la seriedad, la experiencia y el buen sentido", unos "sólidos avales", añadió, para recuperar la confianza y comenzar la vía de salida de la crisis.

A su juicio, "España necesita un Gobierno serio, solvente y capaz" que "ponga la casa en orden" y fin a "años de enfrentamiento y división", así como al "meteorito" de un Ejecutivo que "ha arruinado el presente" e "hipotecado el futuro".

No sólo eso, según Aznar. Los socialistas con José Luis Rodríguez Zapatero al frente "han burlado la Constitución", han gastado dinero "sin freno" en "ocurrencias" y han creado cinco millones de parados.

EL PSOE da la razón a ETA
El expresidente del Gobierno habló de lucha antiterrorista, y así, acusó al Gobierno de tratar a los terroristas como hombres de paz y de pensar que lo mejor para el desgaste del entorno etarra es darle la razón. Según sus palabras, y con el precedente de la gestión de su Ejecutivo, pidió que no se suplique a ETA "algún gesto, declaración o documento que se pueda llevar al próximo mitin y justifique la colección de cesiones que se le están regalando".

Como es habitual en él, recordó a las víctimas del terrorismo, especialmente a José María Martín Carpena, pues fue asesinado en Málaga hace once años.

Ante un panorama como el descrito, el expresidente del Gobierno consideró que "la primera reforma que España necesita" no es tanto una reforma como una revolución, en concreto lo que llamó "la revolución de la normalidad".

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