Después del anuncio del cese definitivo de su actividad violenta, y en el Día de la Memoria, la jornada de homenaje a las víctimas del terrorismo, ETA afirmó que su desarme "está en la agenda". La banda se cuela así en la campaña electoral, a través de una entrevista que publica Gara, un formato para hacer comunicados que no empleaba desde septiembre de 2010. Los terroristas explican que las decisiones de ahora son el resultado de un proceso de reflexión que comenzó hace, al menos, una década, pero que no ha sido "estructurado y lineal".
ETA se cuela en la campaña electoral y comienza a responder a las cuestiones que surgieron el 20 de octubre, cuando anunció el cese definitivo de su actividad violenta. Lo primero que reclamaba la mayoría de fuerzas de la sociedad era la entrega de armas y que la banda pidiese perdón a sus víctimas. Según afirmó este jueves, "el desarme está en la agenda". Esta declaración es un extracto de una entrevista que el diario Gara publica este viernes, un fragmento en el que la cabecera desvela algunas claves de su charla con los etarras. Éstos explican que las decisiones de ahora son el resultado de un proceso de reflexión que comenzó hace, al menos, una década, pero que no ha sido "estructurado y lineal".
ETA asegura que la decisión sobre "la lucha armada" "no era sencilla" y admite "el gran sentimiento de responsabilidad" que le provoca la declaración del 20 de octubre. Sólo la pueden comparar con dos momentos anteriores: "la propia creación de ETA y la decisión de continuar con la lucha armada tras la muerte de Franco", reza el texto. La banda habla también de su relación con los agentes internacionales y, según adelanta el diario, "arroja más luz" sobre la Declaración de Aiete. También explica cuál es la posición actual de la organización terrorista ante el Estado español y, más en concreto, ante la probable llegada del PP a La Moncloa.
Para ETA, "la clave de los avances" está en la sociedad vasca, por lo que "no estará sentada en la mesa de la negociación política". Los entrevistados desvelan otras claves, como lo que ocurriría si el Estado español optara "por intentar bloquear completamente la situación".