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Puigdemont acusa al Estado de «asfixiar» Cataluña

En su primer mensaje institucional como presidente de la Generalitat con motivo de la Diada de Catalunya

Fotografía facilitada por la Generalitat de Cataluña del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante su primer mensaje institucional como presidente con motivo de la Diada. | Efe

| Barcelona, España |

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha acusado este sábado al Estado de «desconectar» de sus compromisos con Catalunya y de «asfixiar» financieramente a los catalanes en la víspera de la Diada del 11 de Septiembre,

En su primer mensaje institucional como presidente de la Generalitat con motivo de la Diada de Catalunya, Puigdemont ha destacado que Catalunya está «saliendo» de la crisis «con el esfuerzo de todos», aunque «sin la colaboración del Gobierno español, que continúa ignorando las necesidades de los catalanes».

«En los últimos meses se ha evidenciado cómo la desinversión crónica en infraestructuras no sólo afecta a la economía sino también al día a día de la gente, con un servicio de Cercanías inaceptable, que se añade al olvido crónico del corredor mediterráneo», ha denunciado el president de la Generalitat de Catalunya en su alocución.

Según Puigdemont, «el Estado se está desconectando de sus compromisos y obligaciones con Catalunya, desatendiendo los servicios que por ley está obligado a prestar a los ciudadanos». «Y todo esto sin haber resuelto tampoco la asfixia financiera premeditada que hace décadas que soportamos», ha añadido. Mientras tanto, «continúa la parálisis institucional y política en el Estado español, donde los partidos son incapaces de ponerse de acuerdo para gobernar».

Frente a quienes instan a la Generalitat a sentarse a negociar una salida política que evite el 'choque de trenes' con el Estado por el proceso soberanista, ha subrayado que «sin política se hace difícil dialogar, sobre todo con quien no quiere y sólo hace servir la justicia para intentar resolver un problema que es político».

«Calla quien debería hablar y habla quien debería callar», ha afirmado, en alusión a la fiscal general del Estado, Concepción Madrigal, quien el pasado martes abrió la puerta a que actúen los «tribunales penales» para frenar el proceso hacia la independencia.

Puigdemont ha recalcado que los catalanes no se han negado «nunca» al diálogo, sino que han sido «capaces de pactar desde las opciones ideológicas más diversas para tirar adelante el país». En los «momentos decisivos», ha destacado, los catalanes han sabido crear un «clima de confianza para culminar los objetivos».

Sin llegar a citar explícitamente el objetivo independentista, Puigdemont ha señalado que «afortunadamente Catalunya es un país que tiene un proyecto de futuro que construiremos con el diálogo y la convivencia que siempre nos ha caracterizado».

A diferencia de su antecesor en el cargo, Artur Mas, que no llegó a acudir jamás como presidente de la Generalitat a la manifestación independentista convocada en cada Diada desde 2012 pero que solía trufar sus mensajes institucionales de llamamientos a apoyar esta movilización, Puigdemont no ha aludido directamente a la cita convocada para mañana por la ANC y Òmnium Cultural.

Puigdemont, que sí acudirá a uno de los cinco puntos de Catalunya donde se concentrarán los independentistas, concretamente a Salt (Gerona), ha remarcado que «esta Diada Nacional es importante no sólo para reafirmar esta voluntad de ser como pueblo sino para encarar un curso político en que habrá que tomar decisiones que garanticen que Catalunya pueda escoger en libertad su camino».

Cuando el 10 de enero fue investido president, Puigdemont se comprometió a llevar a Catalunya a las puertas de la independencia en 18 meses, un plazo que finaliza en junio de 2017, cuando, según los planes soberanistas, debería haber nuevas elecciones o un referéndum que calibrasen el grado de apoyo al proceso independentista.

Tras reiterar su compromiso de «llevar a cabo los objetivos que los ciudadanos nos encargaron para esta legislatura», ha querido dejar claro que su ejecutivo «gobierna para todos los catalanes, sin distinciones de ningún tipo».

Consciente de los recelos que despierta el proceso soberanista catalán en muchas capitales europeas, ha dicho que Europa «demuestra flexibilidad y pragmatismo cuando le conviene, enterrando los discursos inmovilistas, y se ha mostrado convencido de que el futuro del continente pasa por fortalecer el papel de la Unión Europea y «rebajar» obstáculos que suponen los «viejos estatismos» del siglo XX.

«Catalunya es y quiere continuar siendo parte de esta Europa, con sus defectos y sus virtudes, pero quiere serlo como actor y no como simple espectador», ha apuntado Puigdemont, que ha reivindicado un mayor papel «institucional» para Catalunya al nivel internacional.

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