El Gobierno aprobará en el Consejo de Ministros del próximo viernes la orden para exhumar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos y dará un último plazo de 15 días a la familia para que fije un lugar para su traslado definitivo que no sea la cripta de la catedral de la Almudena.
Así lo han asegurado fuentes gubernamentales después de que eldiario.es adelantara la pretensión del Ejecutivo socialista de acordar ya el traslado del cuerpo del dictador, una vez concluido el procedimiento legal para la maniobra, que se ha dilatado durante seis meses, más tiempo del inicialmente previsto.
Un retraso que las fuentes atribuyen al «comportamiento obstruccionista» de los familiares del dictador, de la Fundación Francisco Franco, la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos y también la Abadía Benedictina de Santa Cruz del Valle.
Porque además de presentar recursos a todos los trámites y de recusar reiteradamente a la instructora del procedimiento, hasta en doce ocasiones, se han querellado contra ella y los funcionarios responsables de la operación, pero la querella ha sido rechazada junto con las denuncias ante los juzgados de primera instancia.
En la antigua Roma los peores emperadores intentaban eliminar la memoria de sus antecesores derribando sus estatuas, placas, etc. Era la llamada “damnatio memoriae”, una práctica absurda, rencorosa e inútil que ha quedado como un detalle negativo de la historia de Roma en contraste con sus grandes aportaciones a la civilización. Pero en fin se ve que ahora la progresía ultra izquierdista siempre tan original resucita de la antigüedad esta vieja locura de algunos emperadores romanos. Es patética la manía iconoclasta de la izquierda de querer borrar una parte de la historia porque no pueden cambiarla y aunque intenten tergiversarla para reescribirla a su gusto no pueden alterar los hechos a posteriori. Y en la fase final de la república esa misma izquierda se cargó cualquier resquicio de democracia que pudiera quedar instaurando el terror de los "paseos" y las checas, asesinando al portavoz de la oposición parlamentaria Calvo Sotelo y persiguiendo a los disidentes por sus ideas.