Los cambios que el Ministerio de Sanidad está preparando para las pruebas de Formación Sanitaria Especializada (FSE), entre las que están las de Medicina, ha llevado a los expertos que diseñan el cuestionario a dimitir ante lo que consideran una rebaja del nivel de exigencia del examen. Según ha publicado el diario ABC, la dimisión se produjo el pasado 17 de julio por la intención de Sanidad de reducir el número de colaboradores con el que cuenta cada experto para elaborar las preguntas de 15 a 5 y también la remuneración económica que percibían por cada una de ellas.
Hasta ahora, los expertos de las pruebas FSE recibían cuantías más altas que otros comités de expertos designados para elaborar los cuestionarios de oposiciones de otros departamentos; con esta reforma, esa remuneración se equiparará, según explican a EFE fuentes de Sanidad. De los seis profesionales -el coordinador más otros cinco, de los que dependen a su vez un equipo de 15 colaboradores-, presentaron su renuncia dos; desde Sanidad garantizan que esta dimisión no repercutirá en la próxima convocatoria, puesto que desde ese momento empezó la búsqueda de nuevos profesionales.
Tras mostrar su respeto al trabajo de los miembros del órgano, las fuentes consultadas insisten en que los cambios propuestos no desvirtúan la prueba, sino que buscan fortalecer su legitimidad y adecuación al marco normativo actual. En ningún caso se está poniendo en riesgo la calidad del examen ni el de exigencia sino que, muy al contrario, Sanidad está trabajando de forma coordinada con equipos expertos y profesionales cualificados para garantizar que se mantenga el más alto estándar técnico y científico en la elaboración y evaluación de la prueba.
Con ello se dará cumplimiento a la normativa vigente, como los principios de representatividad territorial, y otros criterios que refuerzan la transparencia y legitimidad del procedimiento.
Pese a que entienden que los procesos de modernización y adaptación normativa pueden generar inquietudes y resistencias, en Sanidad apelan a asumir que el actual es un momento de transición que requiere actualizar estructuras y procedimientos para alinearlos con los valores de equidad, participación y transparencia que rigen toda la Administración Pública.
Sobre ello ha hablado en sus redes sociales el número dos de Sanidad, Javier Padilla, que ha defendido que los cambios tienen que ver con "la mayor pluralidad de procedencia de los expertos, mayor transparencia en sus criterios de designación, mayor transparencia en lo que se les pide, etc." "El examen no va a cambiar (si acaso, se lleva unos años intentando que sea más clínico y menos de criptomedicina) y esto no influye en eso en absoluto. Si hay algo que "rebaja la exigencia de la prueba" podría ser bajar a cero la nota de corte, que fue una petición de las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular, y que aceptamos porque creemos que no tenía valor discriminativo y que el examen FSE no sirve para eso", enfatiza.
Lo ha hecho en respuesta al secretario ejecutivo de Asistencia Sanitaria del PP, Antonio Zapatero, que previamente había reprochado al Ministerio que "se va a cargar el examen MIR". "El nivel de ignorancia es preocupante en alguien que se supone que sabe de lo que habla (o podría hacerlo). Lo que depende de Función Pública, no ahora sino siempre, es la remuneración de las acciones ligadas a la preparación de los exámenes de FSE", le recrimina Padilla, que concluye: "Es una pena que los perfiles que en algún momento intentaron ser técnicos se hayan alvisizado de esta manera".