La portavoz de Comuns en el Congreso de los Diputados, Aina Vidal, ha rememorado este viernes el «error» que cometió al acudir a una mutua sanitaria privada que, de entrada, no detectó que sus fuertes dolores se debían a un cáncer.
En declaraciones a Catalunya Ràdio, en vísperas de la 34ª edición de La Marató de 3Cat, dedicada a la divulgación y el impulso de la investigación contra el cáncer, Vidal ha explicado su experiencia personal, que fue «muy mala» en la sanidad privada.
Cuando empezó a sentir «muchos dolores», antes de las elecciones generales de 2019, acudió de urgencias a una mutua privada y «pensaron que eran cálculos renales».
Repitió visita «hasta doce veces» y le diagnosticaron «todo tipo de tonterías»: «La peor de todas, sin duda, fue el día en que un señor me explicó que a ver si a mis 33 años aprendía a gestionarme la regla. Yo me estaba desangrando», ha rememorado.
Incluso la derivaron hacia psiquiatría y llegaron a decirle que «tenía un problema de que quería llamar la atención».
«Aguanté mucho dolor, solo eran capaces de recetarme calmantes. Llegó un punto en que mi cuerpo empezó a reventar, colapsó, empezaron a salir coágulos», ha relatado.
Fue entonces cuando se encontró con «una médica diferente» que decidió hacerle un TAC y allí, por fin, le detectaron 18 metástasis, en fase 4, por lo que pasó a la sanidad pública, donde fue tratada «estupendamente».
«Intenté ir más rápido, por la privada, para que me atendiesen de urgencias porque me estaba desangrando, y este error estuvo a punto de costarme la vida, y me la ha arruinado para siempre. No eres el mismo después de esto», ha reflexionado.
Y ha concluido: «Si el día 1 me hubiesen hecho un TAC, yo no habría llegado a fase 4. Y yo, a día de hoy, podría ser madre, que era algo en lo que tenía especial interés. Ahora todo esto no podrá ser y mi vida será para siempre diferente».
Cáncer «cronificado» pero no curado
En octubre de 2020, tras casi un año de tratamiento, Vidal reapareció en el Congreso y, desde entonces, intenta sobrellevar las secuelas del cáncer lo mejor que puede, teniendo en cuenta que no está «curada», sino que lo tiene «cronificado».
Para Vidal, «el cáncer es como una bomba nuclear, y más cuando te lo detectan de una forma tan tardía», por lo que «aprendes a convivir con un dolor constante, te cambia el humor». «A mí la muerte no me da miedo, lo que me da pánico es el dolor», ha explicado la diputada, que ha asegurado que sigue viva «gracias a la sanidad pública y a la investigación» y ha mostrado un «asco absoluto» hacia quienes pregonan «terapias alternativas» como la lejía.
Con todo lo que se destina a investigar el cáncer y a día de hoy muchos no tienen cura y con el COVID en tiempo recor se sacan una vacuna AHI LO DEJO