El exministro José Luis Ábalos compareció el pasado 17 de diciembre en el Tribunal Supremo en la vista en la que se decidió enviarlo a prisión provisional e hizo un alegato en defensa de su libertad en el que recalcó que no tenía intención de fugarse y aseguró: «He tenido la oportunidad de irme, pero estoy aquí».
Ábalos hizo esta declaración, a la que ha tenido acceso EFE, después de que el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, pidiese su ingreso en prisión preventiva, medida que poco después acordó el juez Leopoldo Puente, al igual que el de su antiguo asesor Koldo García.
El exministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE lamentó ser objeto de un «juicio preventivo», de «una pena anticipada» y recordó ante el tribunal que, para entonces, tenían toda la información sobre él. «Saben cómo vivo, qué gano, cómo gasto, se conocen todo de mi vida».
«Si yo hubiera querido fugarme he tenido muchísimas ocasiones para ello; pero, señoría, usted sabe que no le he pedido un solo permiso para salir de España ni para disfrutar de unas vacaciones con mis hijos, a los que se las he negado, precisamente para no tener que pedir ningún permiso».
Ábalos recordó al magistrado su presencia semanal en el Congreso y añadió que, más allá de esa actividad, vivía «en la práctica un arresto domiciliario en casa», asediado por los medios de comunicación «día y noche, con una actuación que parece parapolicial».
«No tengo dónde ir, no tengo segunda residencia ni siquiera en España, cómo la voy a tener en el extranjero», exclamó el exministro, quien recordó que para entonces toda su familia dependía de sus ingresos como diputado, incluido un hijo menor de edad. De hecho, advirtió de que la medida de prisión implicaría una privación de ingresos, es decir no poder mantener a su familia. Recordó asimismo que durante la semana previa a su declaración escuchó «claramente» que ese día se iba a ordenar su ingreso en prisión, pese a lo cual no se fugó.
«He tenido la oportunidad de irme, pero estoy aquí», no solo por arraigo y por no tener dónde ir, sino por estar convencido de su inocencia, quien solo dijo entender la medida de prisión como un «escarmiento, una pena anticipada antes de que tenga una sentencia justa».
«Si hay una sentencia y una sanción justa y en derecho, uno la tiene que asumir, pero de modo preventivo y en estas fechas (a una semana de Nochebuena la verdad es difícil de comprender no solo desde el punto de vista jurídico, sino del personal», concluyó el exministro.
Ese mismo día se celebró también la vista de su antiguo asesor Koldo García, quien pidió al juez que entendiese que todo el mundo tiene derecho a «aprender día a día y poco a poco». «Lo único que le puedo decir, señoría: no me voy a ir a ninguna parte».