La guerra en Oriente Medio ya ha disparado los precios y el conflicto no ha hecho nada más que empezar. De hecho, en algunos casos ya se está reflejando directamente este martes en el bolsillo de los ciudadanos. Esto es lo que sucede con los combustibles, que se han encarecido de media en tres céntimos el litro.
El presidente de la Federación de Estaciones de Servicio de Baleares, Joan Mayans, precisa que este lunes (últimos precios disponibles) la Gasolina 95 se vendía a 1,599 euros el litro; mientras que el pasado 23 de febrero estaba a 1,572 euros. En el caso del diésel, este 2 de marzo se comercializaba 1,570 euros el litros y hace una semana estaba a 1,542 euros. De este modo, el pasado 23 de marzo llenar un depósito de gasolina 95 en Mallorca costaba de media 78,6 euros, mientras que ayer ya eran precisos 79,95 euros. En el caso del diésel se ha pasado de 77,10 euros a 78.50 euros de media. «La tendencia es de subida, aunque la misma no es muy significativa todavia», apunta.
«La subida no es una buena noticia. En primer lugar, para nuestros clientes, que son el ultimo eslabón de la cadena. Pero tampoco es una buena noticia para las estaciones de servicio, ya que se contrae el consumo». El presidente de la asociación de agencias de viajes Aviba, Pedro Fiol, informa que los precios de los vuelos que hacen rutas alternativas para viajar a Asia se han disparado. Al no existir la posibilidad de hacer escala en Abu Dabi, Qatar o Dubai hay que hacer rutas con más conexiones y costosas para llegar al destino. Por ejemplo, la semana pasada para ir a Sri Lanka se podía viajar vía Madrid o Barcelona con escala en Abu Dabi y Sri Lanka. Sin embargo, ahora hay que hacer Madrid-Londres (con precios que superan los 600 euros ida y vuelta), otra escala en Bomaby y, finalmente, Colombo.
Encarecimiento del gas y la luz
Esta no es la única consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz, el precio del gas también se ha disparado y se estima que las factura de gas natural regulada por la Tarifa de Último Recurso (TUR) pueda encarecer hasta un 100 % en la revisión de abril. Esto también tiene impacto en el precio de la luz, especialmente para los consumidores a la TUR, ya que este pasado lunes se encareció un 21 %. Cabe precisar que los que las personas que estén en el mercado libre no se verán afectadas de inmediato, ya que tienen contratos con las empresas.
Cabe destacar que si sube el precio de la luz se encarece la producción de bienes de primera necesidad: desde los alimentos a otros productos básicos de la cesta de la compra. El presidente de la asociación de consumidores de Baleares Consubal, Alfonso Rodríguez, expresa que, «estamos a la espectativa de ver qué pasa con la cesta de la compra. De momento, no tenemos constancia de que se estén produciendo incrementos de los precios, más haya de los carburantes y electricidad que si tienen una vinculación más directa e inmediata». No obstante, prevé que los precios suban, tal y como sucedió con la guerra en Ucrania.
Pau A. Monserrat, miembro del CES, profesor de la UIB y economista de Futur Legal, advierte que «si el conflicto de Oriente Medio se enquista, el impacto inflacionario puede ser incluso peor que el vivido en los inicios de la guerra en Ucrania», cuando el Gobierno de España tuve que aprobar un escudo social para hacer frente a la fuerte subida de precios.
Impacto en la economía balear
El prestigioso experto argumenta que «el conflicto entre EEUU, Israel e Irán introduce un factor de riesgo relevante para la economía balear, fundamentalmente a través del canal energético y de la confianza internacional». En este sentido, señala que, «aunque España tiene una exposición directa limitada al petróleo que transita por el estrecho de Ormuz, el precio que pagamos es el internacional. Si el conflicto tensiona el mercado y eleva el precio del crudo y del gas, el impacto se trasladará rápidamente a los costes de transporte, electricidad y logística. En una economía insular como la balear, altamente dependiente del transporte aéreo y marítimo, esta transmisión es más intensa que en la Península».
Monserrat señala que «el primer efecto visible podría ser el encarecimiento del combustible de aviación, lo que presiona los costes de las aerolíneas y, potencialmente, el precio de los billetes. Si el conflicto se prolonga y genera incertidumbre económica en los principales países emisores, podría moderarse la demanda turística y reducirse el gasto medio por visitante. Además, el sector hotelero y de restauración podría enfrentarse a mayores costes energéticos, reduciendo márgenes si no logra trasladarlos íntegramente a precios».
Una visión más optimista
El economista Pep Ignasi Aguiló tiene una visión más optimista del conflicto en Oriente Medio. «Por Ormuz transita en torno al 20 % del petróleo mundial y una parte también muy importante del gas. No obstante, sólo el 6 % de ese petróleo tiene destino Europa y los Estados Unidos, el resto va a Asia, principalmente China y la India. Y lo llamativo es que el gigante rojo ha dejado sólos a los ayatolás, tal como también ha hecho Rusia. Además, Irán ha atacado a 11 países, la mayoría árabes, lo que visualiza su aislamiento».
A su modo de ver, «todo esto nos hace prever un impacto menor en los precios de la energía en Baleares. De hecho, de momento el precio del petróleo de la zona se ha incrementado, pero no se ha disparado. Si además, tenemos en consideración que está aumentando la producción venezolana y la propia de Estados Unidos, todo parece indicar un impacto moderado en las Islas».
En cuanto a la electricidad, Aguiló explica que «el sistema marginalista de precios puede convertirse en un seguro para evitar incrementos excesivos. Pensemos que el apagón del pasado mes de abril. Disparó el precio de la electricidad, por los que ahora lo tenemos a nivel elevado, y los precios son el resultado de la oferta y la demanda. Así, me inclino a pensar que las subidas tenderán a ser moderadas; a menos que se aproveche la ocasión para subir precios de forma poco justificada».
En matería de gas admite que «la subida puede ser mayor debido a las compras que realiza nuestro país a Rusia de forma indirecta. Sobre todo, si el cierre es duradero, algo que con lo explicado no parece que sea el escenario más probable. En definitiva, me inclino a pensar que el impacto del cierre del estrecho de Ormuz en los precios será moderado. Además, teniendo en consideración la inacción de Rusia y China y los daños causados en países árabes, auguro un conflicto menos prolongado de lo que se pudiera pensar inicialmente».
Peptoni, qui ha de viure i molt és el teu psicoanalista i psiquiatra.