Los representantes del sector pesquero han pedido este lunes al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ayudas directas «inmediatas, en el surtidor», para abaratar el precio del gasóleo y paliar el encarecimiento de costes a causa de la guerra en Irán. Así lo han declarado a los medios el secretario general de la patronal de armadores Cepesca, Javier Garat, y el presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP), Basilio Otero, tras la primera reunión de las convocadas este lunes por el Gobierno para abordar el efecto del conflicto bélico con el sector alimentario.
Los pescadores y la patronal de las empresas de acuicultura Apromar han pedido también una bajada del IVA del pescado y ampliar el máximo de ayudas estatales o «de minimis» que se pueden otorgar a las empresas del sector sin notificar previamente a Bruselas. Garat y Otero han detallado que la medida más rápida sería aplicar un descuento del gasóleo pesquero, de unos céntimos por litro, al igual que ya el Gobierno aplicó cuando aprobó las medidas frente a los efectos de la guerra de Ucrania. Según los responsables de las organizaciones pesqueras y acuícolas, el ministro les ha transmitido que, dentro del plan que prepara el Gobierno, los apoyos a la pesca estarán enfocados a ayudas «para que los pescadores continúen su actividad» y no a flotas paradas.
Además, el Gobierno planea apoyos para el sector agroalimentario siguiendo «la plantilla» de los que impulsó cuando tuvo que compensar el impacto de la guerra de Ucrania, según el gerente de Apromar, Javier Ojeda. Garat ha insistido en que es importante que las ayudas sean «urgentes» e inmediatas, porque en el caso de los apoyos por Ucrania los trámites las retrasaron hasta «dos años y medio». Por una parte, los representantes del sector están solicitando ayudas directas dentro del Fondo Europeo de Pesca y de la Acuicultura (Fempa).
Por otra, han reclamado que la Comisión Europea eleve «urgentemente» el límite de las llamadas «ayudas de minimis», es decir, aquellas que puede dar un Gobierno sin notificar antes a Bruselas, de forma que pase del tope actual de 40.000 euros por empresa en tres años a un rango de 400.000 o 500.000 euros por buque. Garat ha explicado que si esta petición sobre las ayudas de minimis se permitiera, su concesión sería más rápida. También han pedido la eliminación temporal del IVA que grava los productos pesqueros (actualmente del 10 %) para «aliviar la presión» sobre la cadena de valor y que los consumidores puedan comprar esos alimentos sin notar el incremento de los precios.
Según Otero, la flota ha pedido una exención de la tarifa de pesca fresca en puertos y una reducción de las cuotas a la Seguridad Social, un asunto que tratará la semana se que viene en una reunión con el Instituto Social de la Marina (ISM), aunque en el primer caso se debe tratar también a nivel autonómico y con cada autoridad portuaria.
Por su parte, el director gerente de Apromar, Javier Ojeda, ha reclamado ayudas ante el encarecimiento de los piensos, del combustible y del oxígeno, los gastos de las granjas de la acuicultura. Ha solicitado que las medidas vayan «más allá» de las ayudas «de minimis» porque no se sabe el impacto ni la duración de la guerra. Los pescadores han solicitado también más flexibilidad interanual para el uso de las cuotas, de forma que pase del 10 % actual al 25 %.