El Gobierno ha condenado este jueves «en los términos más enérgicos» los recientes ataques contra infraestructuras energéticas críticas en Oriente Medio al considerar que suponen una violación del derecho internacional humanitario y que amenazan la vida de población civil inocente. En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha rechazado esta nueva escalada del conflicto y ha pedido su cese inmediato.
Denuncia en concreto la ofensiva israelí contra la refinería de South Pars en Irán y acciones de la República Islámica como el «brutal bombardeo» contra el campo de Ras Laffan en Catar, sucesos que tienen, según el Ejecutivo, «consecuencias humanas y medioambientales imprevisibles».
El Gobierno también condena la «ilegal, injustificable y de imposible cumplimiento» advertencia de evacuación anunciada por parte de Irán a la población de los países del Golfo residente cerca de refinerías de petróleo.
Exteriores llama a la contención a todas las partes implicadas para evitar mayores «efectos desestabilizadores» y reitera su apoyo a los «esfuerzos» de países del Golfo en favor de una desescalada que considera «urgente».