Dolores Vázquez, la mujer que a finales de la década de los 90, pasó 519 días en prisión acusada injustamente por el crimen de la joven malagueña de 19 años Rocío Wanninkof, ha confiado en recibir «el perdón», principalmente por parte de la prensa, así como una indemnización, después de vivir un «calvario».
«Eso es el Gobierno quien tiene que decidir. Yo creo que con buena fe todo es posible», ha afirmado Vázquez en declaraciones a los medios, antes de recibir este lunes la Medalla a la Promoción de los valores de Igualdad, en el marco del Día de la Visibilidad Lésbica.
El 9 de octubre de 1999 la vida de Dolores Vázquez cambió para siempre con la desaparición en Mijas (Málaga) de Rocío Wanninkhof, de 19 años, cuyo cadáver apareció con numerosas puñaladas, tras varias semanas de búsqueda y con los medios de comunicación volcados en el crimen de la joven.
Sin sospechosos claros y ante una gran presión mediática y social, Vázquez, que era la expareja de la madre de Rocío Wanninkhof, fue detenida sin pruebas en septiembre de 2000 por la Guardia Civil, solo por indicios contradictorios.
Bajo el pretexto de que podría tratarse de un «crimen pasional», fue condenada por un jurado popular a 15 años de prisión, después de un juicio plagado de irregularidades, tras construirse un perfil de la presunta asesina motivado por su orientación sexual.
Antes de participar en el acto, Vázquez ha afirmado que es «un día súper especial» por recibir este homenaje que cree merecer, y después de casi 26 años, es «una persona distinta» aunque «sin olvidar».
«Hace muchos años que he perdonado porque comprendí que el estar enfadada con el mundo, estar enfadada con la prensa, estar enfadada con todos, no era yo», ha relatado.
Si bien ha precisado que sigue esperando el perdón «de mucha gente, de la prensa, de la gente de la calle. Espero que hoy puedan entender que era y soy inocente», ha confiado.
También cree que merece una indemnización por «el calvario» que tuvo que pasar, y que pueda mejorar su calidad de vida. «No depende de mí, es otra vía que hay que tomar y yo espero que ustedes también me ayuden», ha señalado, al tiempo que ha negado que haya recibido algún tipo de cantidad.
Y ha rechazado las «calumnias» y «mentiras» como que su abogado se equivocó y reclamó 4 millones de pesetas, una cantidad que, ha dicho, le parecía «excesiva». Según Vázquez, el problema fue que su reclamación se resolvió casi 8 años después y luego cambió la ley.
Vázquez ha contado que solo percibe una pensión no contributiva porque le faltaban dos años y dos meses para cumplir con la cotización, tras recordar que durante un tiempo estuvo sin salir a la calle ni ver la televisión, y ni siquiera pudo ir a inscribirse como desempleada.
«Ahora puedo decir y usar palabras que antes no podía utilizar», ha indicado.
Aunque ahora admite que ese duro pasado forma parte de sus «vivencias», ha recordado la «frustración» por su familia, que tuvieron que vivir los insultos que recibió mientras estuvo en prisión, por un crimen que no cometió.
«Salí muy enfadada con el mundo, con todo. Lo pasé muy mal», ha admitido, si bien ha reconocido que ya lo ha superado.
«Me estaba volviendo una persona que yo no era, yo no me encontraba a mí misma, estaba en un pozo y no salía, pero poquito a poco lo estoy superando», ha añadido.
Después de recibir el año pasado el XVII Premio Úrsula Meléndez de Texeda por parte del Ayuntamiento de Betanzos (Galicia), donde vive desde hace siete años, Vázquez recibe ahora el homenaje del Gobierno. «Siempre recordaré este día», ha remarcado.
Dolores Vázquez pasó 519 días en prisión por un crimen que no cometió hasta que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ordenó la repetición del juicio en febrero de 2002 ante «la falta de motivación», y fue puesta en libertad bajo fianza.
No fue hasta cuatro años después cuando la policía encontró al verdadero asesino, Tonny Alexander King, tras ser detenido por el asesinato en Coín (Málaga) de otra joven, Sonia Carabantes, de 17 años. Al cotejar las muestras con el caso Wanninkhof se descubrió que era el mismo culpable y Vázquez quedó exculpada.
Esta señora sufrió un linchamiento público nunca visto, fue señalada sin pruebas por su ex pareja y fue juzgada y condenada con unos informes policiales equivocados. Los medios de información también la condenaron. Lo que sufrió fue brutal, y está libre por pura casualidades del destino. Debería hacernos pensar... No se pueden hacer linchamientos públicos como el que se hizo con ella. Ahora se merece una compensación por tantos errores que le han arruinado la vida. Mucho ánimo Dolores. Ojalá te sonría la vida.