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Qué es el hantavirus y cómo se propaga: síntomas, contagio y riesgos del virus que mantiene aislado a un crucero

El Gobierno permitirá la llegada a Canarias del buque con siete afectados, tres fallecidos y evacuará al médico grave a petición neerlandesa

El Gobierno permitirá la llegada a Canarias del buque con siete afectados, tres fallecidos y evacuará al médico grave a petición neerlandesa. | Foto: Efe

| Cabo Verde |

El Gobierno de España ha aceptado convertirse en puerto seguro del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. La decisión, confirmada por el Ministerio de Sanidad en la noche del martes, responde a una petición formal de la Organización Mundial de la Salud y se fundamenta en el «cumplimiento del Derecho Internacional» y por «espíritu humanitario». Además, el Ejecutivo español ha aceptado la solicitud de Países Bajos para trasladar al médico del barco, que se encuentra en estado grave, mediante un avión hospitalizado hasta las islas Canarias.

La embarcación permanece actualmente fondeada en Cabo Verde, donde realizó una escala de emergencia tras detectarse el brote a bordo. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades está llevando a cabo una evaluación exhaustiva para determinar qué pasajeros requieren evacuación urgente desde el archipiélago africano. Mientras tanto, el resto de ocupantes del crucero continuará su travesía hacia Canarias, con una llegada estimada en un plazo de entre tres y cuatro días. Las autoridades sanitarias aún no han concretado el puerto canario de destino definitivo.

A su llegada al territorio español, tanto la tripulación como los pasajeros serán sometidos a controles médicos rigurosos, recibirán la atención sanitaria necesaria y serán posteriormente repatriados a sus países de origen. Todo el dispositivo —tanto sanitario como logístico— se desarrollará en espacios y transportes habilitados específicamente para esta operación, evitando cualquier contacto con la población local y garantizando la seguridad del personal sanitario mediante protocolos establecidos por las autoridades competentes.

Las autoridades sanitarias, en colaboración con la OMS, continúan con las investigaciones epidemiológicas y análisis de laboratorio para determinar el alcance real del brote. Paralelamente, todos los pasajeros y miembros de la tripulación reciben atención médica y seguimiento sanitario continuo para detectar posibles nuevos casos. Entre las hipótesis que se barajan se encuentra la posible exposición a roedores en el propio barco, particularmente en zonas de almacenamiento de alimentos o sistemas de ventilación. También se investiga si el contacto pudo producirse durante actividades en tierra, bien antes del inicio del viaje o durante las escalas realizadas en el trayecto entre Argentina y Cabo Verde.

El periodo de incubación del hantavirus, que puede oscilar entre una y seis semanas, complica significativamente la identificación del lugar exacto del contagio. Esta característica obliga a los epidemiólogos a reconstruir meticulosamente todos los movimientos y actividades de los afectados durante las últimas semanas, una labor compleja que requiere tiempo y coordinación internacional.

Qué es el hantavirus y cuáles son sus vías de transmisión

El hantavirus es una enfermedad respiratoria rara pero potencialmente grave causada por un grupo de virus transmitidos principalmente por roedores silvestres. La infección en humanos se produce fundamentalmente por la exposición a excrementos, orina o saliva de animales infectados, especialmente ratones y ratas de campo que actúan como reservorios naturales del patógeno. La transmisión puede producirse mediante varias vías: al inhalar partículas contaminadas presentes en el polvo en suspensión, al entrar en contacto directo con heridas en la piel o mucosas, o al consumir alimentos o agua contaminados con secreciones de roedores infectados. También pueden producirse contagios por mordeduras directas de estos animales, aunque esta forma de transmisión es considerablemente menos frecuente.

El mayor riesgo de exposición suele darse al entrar o limpiar espacios cerrados infestados por roedores, como almacenes, cobertizos, graneros, sótanos o viviendas abandonadas con presencia documentada de estos animales. Las zonas rurales y las áreas cercanas a campos de cultivo presentan mayor incidencia, especialmente durante las estaciones de primavera y verano cuando aumenta la actividad de los roedores.

Síntomas característicos de la enfermedad

Los síntomas suelen aparecer entre una y seis semanas después del contacto con el virus, aunque el periodo más común oscila entre dos y tres semanas. La enfermedad comienza con signos generales como fiebre, malestar, fatiga y dolores musculares intensos, particularmente en muslos, espalda y zona lumbar, que pueden confundirse inicialmente con un cuadro gripal común. En aproximadamente la mitad de los casos pueden presentarse también dolor abdominal, cefalea intensa, náuseas persistentes o vómitos. Estos síntomas iniciales suelen durar entre cuatro y diez días, periodo durante el cual el paciente puede experimentar un deterioro progresivo de su estado general.

A los pocos días, la infección puede progresar hacia un cuadro clínico más grave, caracterizado por tos seca y dificultad respiratoria progresiva, manifestaciones típicas del síndrome pulmonar por hantavirus. En estos casos, el deterioro puede ser rápido y requerir ingreso hospitalario urgente, con necesidad frecuente de soporte ventilatorio mecánico y cuidados intensivos especializados. La tasa de mortalidad de este síndrome se sitúa en torno al 40%, lo que lo convierte en una patología poco frecuente pero de alta gravedad y pronóstico reservado. La mayoría de los casos se registran en adultos de entre 20 y 60 años, y suelen concentrarse temporalmente en los meses de primavera y verano, cuando se intensifica la actividad agrícola y el contacto con áreas rurales.

¿Existe transmisión entre personas del hantavirus?

Aunque la principal vía de transmisión del hantavirus es el contacto con roedores infectados o sus secreciones, sí es posible el contagio entre personas, aunque este fenómeno es extremadamente poco frecuente. Esta forma de transmisión se limita casi exclusivamente al Virus Andes, presente en regiones específicas de Argentina y Chile, que ha demostrado capacidad de contagio interhumano en brotes documentados. En estos casos específicos, la transmisión ocurre por contacto estrecho y prolongado con una persona infectada, generalmente a través de secreciones respiratorias en forma de gotitas expulsadas al hablar, toser o estornudar durante los primeros días de la enfermedad, cuando la carga viral es más elevada.

Sin embargo, en el resto de las cepas conocidas en el mundo, distribuidas por América del Norte, Europa y Asia, no se ha demostrado una transmisión interhumana efectiva ni sostenida. Por ello, el riesgo principal sigue siendo la inhalación de partículas virales provenientes de la orina o heces de ratones silvestres, y no el contacto con otros enfermos.

Tratamiento disponible y opciones terapéuticas actuales

Actualmente no existe una cura específica, vacuna preventiva ni tratamiento antiviral específico contra el hantavirus aprobado universalmente. La atención médica se centra fundamentalmente en el tratamiento de soporte y manejo de complicaciones, especialmente en los casos graves que desarrollan el síndrome pulmonar con insuficiencia respiratoria aguda. El manejo hospitalario incluye monitorización intensiva de constantes vitales, administración de oxígeno suplementario, ventilación mecánica cuando sea necesaria, control hemodinámico y mantenimiento del equilibrio hidroelectrolítico. En ocasiones se requiere el uso de técnicas de soporte vital avanzado como la oxigenación por membrana extracorpórea.

Algunos tratamientos antivirales, como la ribavirina, se han utilizado de forma experimental en diversos países, aunque su eficacia real no está plenamente establecida mediante ensayos clínicos controlados. Los resultados obtenidos en estudios observacionales han sido contradictorios, por lo que su uso permanece en el ámbito de la investigación y protocolos específicos.

Medidas de prevención y recomendaciones sanitarias

La prevención del hantavirus pasa fundamentalmente por evitar el contacto con roedores y minimizar la exposición a entornos potencialmente contaminados con sus secreciones. Las autoridades sanitarias han establecido una serie de recomendaciones específicas para reducir el riesgo de infección. Entre las medidas preventivas principales se incluye ventilar durante al menos 30 minutos los espacios cerrados antes de entrar, especialmente si se sospecha la presencia de roedores o se observan signos de su actividad como excrementos, nidos o materiales roídos. Esta ventilación previa permite dispersar las partículas virales que pudieran estar en suspensión.

También se recomienda encarecidamente utilizar guantes de protección impermeables y soluciones desinfectantes a base de lejía diluida al limpiar áreas potencialmente contaminadas. Es fundamental humedecer previamente los excrementos de roedores con desinfectante antes de retirarlos, ya que esto evita la dispersión de partículas contaminadas en el aire ambiente. Se desaconseja expresamente barrer o aspirar en seco excrementos de roedores, ya que estas acciones pueden generar aerosoles que faciliten la inhalación de partículas virales. Asimismo, es importante sellar posibles puntos de entrada de roedores en viviendas y almacenes, mantener los alimentos en contenedores herméticos y eliminar fuentes de agua y refugio que puedan atraer a estos animales. En zonas de mayor riesgo epidemiológico, se recomienda evitar acampar cerca de áreas con acumulación de basura o vegetación densa, utilizar tiendas de campaña con suelo impermeable y almacenar los alimentos en recipientes a prueba de roedores durante actividades al aire libre.

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