El exjefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en Madrid Óscar Sánchez ha denunciado ante el juez que le investiga por colaborar con el narco una «trama de corrupción policial» distinta y ajena a él, y ha insistido en supuestas irregularidades de la causa, como la «manipulación» de un informe o la ocultación de pruebas.
Sánchez, que fue inspector jefe de Delitos Económicos de la Brigada de la Policía Judicial de la Jefatura Superior de Madrid, fue detenido en noviembre de 2024 en una operación en la que los agentes descubrieron que tenía ocultos más de 20 millones de euros en paredes o techos de sus casas y en su puesto de trabajo.
Desde entonces se encuentra en prisión provisional y este martes declaró ante el juez de la Audiencia Nacional Francisco de Jorge, que ve indicios de que cooperó «estrechamente» con una red de narcotráfico a la que se atribuye la introducción en España de más de 73 toneladas de cocaína en 39 contenedores entre 2020 y 2024.
Al policía se le imputa dar cobertura a la trama y garantizar su impunidad a cambio de mordidas de hasta 32,6 millones de euros.
Óscar Sánchez declaró a lo largo de una hora ante las preguntas de su abogado y rechazó contestar al fiscal con el argumento de que no ha tenido acceso al volcado de sus dispositivos, según han informado a EFE fuentes jurídicas.
La declaración del inspector, solicitada por su defensa, se centró en denunciar presuntas irregularidades en un procedimiento que considera viciado de origen, y también en apuntar a supuestas dinámicas corruptas policiales ajenas a él, de acuerdo a las fuentes consultadas.
De esto último habló al desmarcarse del apodo Aduana que aparece mencionado en conversaciones del sistema encriptado Sky ECC (habitual en el narcotráfico), y habló de una supuesta «trama de corrupción policial» distinta a la que se investiga.
Según él, en los chats que obran en la causa se alude a otros funcionarios y miembros del Servicio de Vigilancia Aduanera.
El inspector, investigado como una pieza clave de esta presunta red de narcotráfico junto al presunto líder, Ignacio Torán, cuestionó asimismo la intervención de sus comunicaciones a través de un troyano instalado en un teléfono que, sostiene, no tenía autorización judicial, apuntan las fuentes.
Además, ahondó, como hizo en un escrito, en la supuesta ocultación del origen de la información que puso a las fuerzas de seguridad sobre la pista del primer cargamento incautado, que supuso la génesis de la causa: 1.605 kilos de cocaína oculta en cajas de piñas huecas en el puerto de Algeciras en mayo de 2021.
Según el inspector, se atribuyó esa información a una agencia colombiana a través de un «informe falso» redactado por la Brigada Central de Estupefacientes, cuando provino, de acuerdo a su relato, de escuchas en una plataforma encriptada.
Sánchez habló asimismo, según las fuentes, de supuestas intervenciones de comunicaciones no autorizadas o instalación de balizas sin aval judicial.
El juez también escuchó a un abogado presuntamente implicado en la estructura internacional de blanqueo de capitales que el considerado líder de la red, Ignacio Torán, habría desplegado en Panamá, y a quien los investigadores consideran su testaferro. Extremos de los que se desmarcó con rotundidad este investigado, según las fuentes. Negó conocer a Torán o a Sánchez y afirmó que simplemente recibió la petición de una consulta sobre inversiones en Panamá, si bien nunca cobró, y la supuesta inversión no se llevó a término.
Tiene razón, este señor es inocente y los 20 millones son míos... Debe ser genético que los Sánchez sean unos mentirosos...