La exalcaldesa de Chiva (Valencia) ha afirmado a la jueza que investiga la gestión de la catastrófica dana del 29 de octubre de 2024, que ha dejado 230 víctimas mortales en la provincia de Valencia, que sobre las 19 o 19.30 horas «vino un golpe de agua brutal y se desbordó absolutamente todo». Ha comentado que como consecuencia de un rayo y de la riada se quedaron sin agua, sin luz, sin carreteras y sin gas durante una semana.
La ex primera edil se ha pronunciado así en su declaración, en calidad de testigo, ante la jueza de Catarroja que investiga la gestión de la riada, en un procedimiento en el que hay dos investigados: la exconsellera de Justicia e Interior Salomé Pradas y su exnúmero dos Emilio Argüeso.
La testigo ha explicado que el día 29 de octubre llovió «desde primera hora», sobre las 6.30 horas, pero luego paró y no volvió a cogerse hasta las 15 o 15.30 horas. Sobre las 17 horas, ha proseguido, le llamaron de la Diputación para preguntar por el barranco y como lo veía desde su casa se percató de que estaba «bien», con lo que no entendía la preocupación, ha dicho.
En esos momentos sí empezó a bajar agua con coches y contenedores. Le volvieron a llamar y el barranco seguía bien, «pero era la calle la que tiraba toda el agua del barranco», ha indicado, para agregar: «Nos quedamos sin agua, sin luz, sin carreteras y sin gas durante una semana». De hecho, ha comentado que sobre las 17.30 horas ya hubo llamadas al '112' de personas en Chiva «con problemas muy graves».
Sobre las 19 o 19.30 horas, ha continuado, «vino un golpe de agua brutal, como si se hubiese abierto un pantano o una presa, y se desbordó absolutamente todo. Desde la primera planta se podía tocar el agua», ha expuesto. En esos momentos ella llamó al diputado provincial de Bomberos, Avelino Mascarell, y le dijo que ya se habían inundado. «Ya era de noche, pero teniendo en cuenta que era invierno, podían ser las 18.30 o 19 horas», ha señalado.
La exalcaldesa ha explicado que el barranco «en ningún momento» amenazó con desbordarse, pero en Chiva «había agua por todas partes. »Me sentí muy sola como alcaldesa", ha lamentado. Esa noche la Policía Local pasó a recogerla para unirse a la Guardia Civil y en ese instante el teniente le trasladó que habían tenido una baja. Eran sobre las 21 o 22 horas.
También ha dicho: «Cuando empezaron a sacar a gente de sus casas ya iban todos en pijama. Muchas personas mayores, en sillas de rueda. Costó mucho sacarlas y rescatarlas. Gente que se había quedado colgando con el cable de una antena», ha descrito. Solo disponían de linternas para sacar a la gente y llevarla al colegio habilitado.
Sin instrucciones
Preguntada por si recibieron algún tipo de instrucción del Centro de Coordinación de Emergencias (CCE), ha dicho: «Ese día nada. Y nada de prevención. Nada de nada de nada». No le llamó nadie del CCE y, además, esa tarde se quedaron «completamente aislados», ha descrito. «Por no poder avisar, no podíamos avisar a la funeraria para que se llevaran el cadáver que tenían», ha lamentado. «No recibimos ningún email del CCE ni ese día ni en días anteriores. Solo teníamos la información que la policía nos iba pasando. Estábamos pendientes de Aemet», ha trasladado.
La testigo, quien ha concretado que la Unidad Militar de Emergencias (UME) no llegó a Chiva, ha indicado que se enteró de lo que era un Cecopal cuando lo activaron a la mañana siguiente. «Hasta ese día no sabía lo que era», ha dicho. Preguntada por si debería haber recibido mucha más y mejor información, la testigo ha contestado que lo hubiera agradecido. «Si había alguna administración superior que tenía esa información la debería haberla pasado. Hubiese agradecido que me dijesen previamente algo, que venía esa cantidad de agua. Algo de información debían tener cuando la UME iba a Chiva», ha añadido.