Este miércoles, con motivo del Día Mundial de la Obesidad, el testimonio de Clara Viejo Espinosa, de 33 años y vecina de Artà, pone voz a una realidad que muchas personas viven en silencio. Su historia no es solo la de una pérdida de peso, sino la de un cambio que comenzó cuando alcanzó los 175 kilos. «Era obesidad mórbida. Y no se puede vivir así», afirma con contundencia. Aunque sus analíticas «salían bien» y no padecía hipertensión ni diabetes, su día a día estaba completamente condicionado. «No sabía lo que era tener azúcar o tensión alta, pero sí sabía lo que era un dolor de espalda insoportable».
La limitación física era constante. «No podía sentarme en algunas terrazas porque no cabía. Había cinturones de coche que no me cerraban. No podía coger el coche de mi padre porque la barriga me tocaba el volante y no podía atarme». Subir escaleras era «un infierno» y caminar más de lo estrictamente necesario, imposible. «Había veces que tenía que coger el coche para bajar la calle de mi casa e ir a comprar, porque luego no podía subirla andando». «Cuando ya no puedes hacer vida social, cuando te cuesta levantarte de la cama o ir a trabajar, hay un problema serio», resume.
Clara reconoce que llegó a aislarse. «Dejé de hacer planes. Estaba siempre cansada. Llegó un momento en que no quería salir de casa. Estaba en un pozo sin fondo». A los 31 años decidió que no podía seguir así. «El 9 de enero de 2024 dije: se acabó».
Una nueva vida
Comenzó entonces un proceso acompañado por profesionales sanitarios de su entorno, entre ellos personal de enfermería y nutricionistas, pero insiste en que la clave fue el apoyo psicológico. «La salud mental es lo primero que hay que equilibrar. Si en tu cabeza no están colocadas las cosas, no consigues el objetivo».
Durante meses trabajó en cambiar hábitos y reducir peso, pero llegó un momento en que entendió que necesitaba una herramienta más. Tras valorar la opción de la cirugía bariátrica —una intervención a la que ya se habían sometido familiares suyos— decidió dar el paso.
Inicialmente acudió a la vía pública en el Hospital Universitario Son Espases, pero asegura que la experiencia fue negativa. «Me sentí insultada y decidí no operarme por la Seguridad Social». Finalmente optó por la sanidad privada y el 25 de noviembre de 2024 se sometió a un bypass gástrico en la clínica Rotger de Palma. «No es el camino fácil. Es una herramienta que tienes que saber utilizar», recalca. «Para mí ha sido la mejor decisión de mi vida».
Desde entonces ha perdido 76 kilos —aunque calcula que entre 10 y 12 corresponden a exceso de piel— y asegura que lo que ha ganado va mucho más allá de la báscula. «Ahora soy una persona activa. Voy al gimnasio, salgo a caminar, tengo vida social, voy a las verbenas en verano. Tengo ganas de hacer cosas».
Clara también se muestra firme respecto al debate social en torno al sobrepeso extremo. «Existe la gordofobia y yo la he vivido, eso es real. Pero también es real que la obesidad mórbida no es saludable. No se puede normalizar cuando te impide vivir». «La obesidad no trae nada bueno. Te lleva a un camino muy oscuro y es una realidad que mata», afirma.
Documentar para ayudar
Una parte esencial de su historia es que decidió compartirla públicamente. «Fue mi madre quien me animó. Me dijo: documéntalo, haz vídeos, porque no hay información». Aunque ya creaba contenido en otras plataformas, abrió un perfil específico para contar su proceso bariátrico.
«Hay muy poca información real sobre el bypass gástrico. Yo cuento exactamente lo que me pasa, sin filtros, sin maquillaje, tal cual soy». Frente al «postureo» que, a su juicio, abunda en redes sociales, optó por la naturalidad. «Creo que la gente está cansada de lo perfecto. Yo enseño también los días malos».
El impacto, asegura, ha sido enorme. «Me escribe muchísima gente diciéndome que gracias a mi testimonio han pedido ayuda o se han animado a cambiar». Ese es, dice, el verdadero motor de su exposición pública. «Si puedo inspirar a alguien a dar el paso, ya merece la pena».
En el Día Mundial de la Obesidad, su mensaje es directo: «Que quien necesite cambiar lo haga sin miedo. Que pida ayuda profesional. Lo único que se gana es vida, calidad y felicidad».
Enhorabona!!! Bona feina, i ara a viure bé