Caminaba este pasado domingo al mediodía por el Innside Calvià Beach en Magaluf en plena ebullición del FLEM y me quedé maravillado… Bien, vale. Un momento. Esto necesita una pequeña introducción: Para los que no lo conozcan, el FLEM es el Festival de Literatura Expandida de Mallorca que, junto con la librería Rata Corner organiza la marca Innside de Meliá Hotels International en Magaluf desde el año 2021. Cuenta con toda una serie de patrocinadores locales y partners de relevancia, así como con el apoyo de todas las administraciones públicas en los tres niveles existentes en la Isla. El Festival, que dura apenas cuatro días, busca acercar la cultura (literatura, pintura, artes visuales, música…) al público mallorquín. La edición del 2024 congregó a más de 10.000 personas, número que, sin duda alguna, y a la espera del resultado definitivo, seguro se ha superado en esta edición.
Su pujanza es tan rompedora que esta misma alianza promueve a su vez entre Mallorca y Nueva York la iniciativa Live for the Arts en la Gran Manzana bajo el eslogan ‘La Cultura más allá de los límites. Desde Mallorca a Nueva York’. Por cierto, la edición de este año será el 23 de Octubre en el Innside Nomad en la ciudad que nunca duerme. Les dejo aquí como cuña publicitaria el enlace a la página oficial del festival: https://flemfestival.com. Merece la pena, échenle un vistazo.
Y ahora vuelvo al principio. Caminaba este domingo por el Innside Calvià con la sensación de que iniciativas como éstas son las que deben impulsarse si realmente queremos hacer de nuestra actividad turística una actividad sostenible en el tiempo y en la que los residentes entiendan su aporte de valor. En un lugar eminentemente turístico (un hotel) en una localización eminentemente turística (Magaluf), se convoca por empresas locales a los mallorquines (y a quien quiera y desee apuntarse) a participar en actividades que promueven el arte y la cultura bajo múltiples formas, fomentando y favoreciendo la imprescindible presencia y representación local.
Una fiesta de arte y cultura en una ubicación en la que se simultánea la presencia de residentes y de unos turistas que, aun no acabada la temporada, siguen presentes en el destino, desarrollando una coreografía conjunta, en la que los de aquí disfrutan de una experiencia cultural distinta, casi única, mientras los que vienen de fuera ven que, en un destino turístico, otras realidades ligadas a lo local se pueden desarrollar no solo con absoluta normalidad, sino con notable éxito. Y es que, si los que vivimos y queremos esta isla somos los primeros en apostar por seguir sintiéndola como propia, por no abandonar a su suerte los denominados polos turísticos, por revitalizarlos con nuestra presencia, con nuestro comercio e iniciativas locales, incluso con nuestras letras, música y arte, otro turismo, otro sentimiento hacia el valor del turismo será posible. ¡Claro que sí!