Cada vez que hablo con algún empresario de Balears o visito alguna instalación industrial me doy cuenta de que la llegada de la inteligencia artificial y la robótica ya no es una hipótesis de futuro, sino una realidad que está transformando nuestra forma de trabajar. Tengo la convicción de que la automatización y la IA no van a «quitarnos» el trabajo, por lo menos de forma inmediata, pero lo que sí va a suceder sin duda es que el empleo se transformará, y ahí está la clave, no perder el tren tecnológico. No se trata de elegir entre humano o robot, sino de encontrar la mejor forma de que trabajen juntos, combinando la potencia de cálculo de las máquinas con el criterio, la creatividad y el sentido común propios de las personas.
Y como muchos otros trenes, hay empresas que se están subiendo y otras que los ven pasar por delante sin detectar la oportunidad. Muchos trabajadores utilizan herramientas de IA gratuitas sin explotar todo su potencial, o incluso los hay que las pagan de su propio bolsillo, cuando realmente es el empresario el que lo debería integrar como una herramienta más y asumir su coste, o mejor dicho, la inversión, además de proporcionar formación a sus trabajadores de como utilizarla. Aun hay empresas que piensan que la robótica y las herramientas de IA son ciencia ficción sin darse cuenta que la competencia ya las esta utilizando, que está en nuestros móviles, en sistemas de gestión, en aplicaciones que agilizan tareas repetitivas y sobre todo, en la forma en que las empresas productivas se adaptan para ser más eficientes.
Por eso creo que la modernización industrial debe ser una prioridad clara en Balears, y las ayudas públicas que están abiertas actualmente dirigidas a apoyar la transformación digital y tecnológica de las pymes industriales de Balears son una inversión en futuro que las empresas deberían aprovechar
Invertir en maquinaria avanzada, en digitalización de procesos y en formación tecnológica es apostar por empresas más competitivas, por empleo de calidad y por un tejido productivo más diversificado y resiliente. En la medida en que la industria sea capaz de incorporar IA y robótica de forma inteligente, mejores serán sus posibilidades de crecimiento y de generar empleo sostenible.