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‘Webapp’ para acabar con las discusiones al pagar la cuenta

La empresa ibicenca Chipinfy permite dividir el ticket por productos y que cada comensal abone exactamente lo que consume, reduce tiempos en sala y aporta datos de valor a los restaurantes

Con Chipinfy en una única cuenta se permite el pago de lo que cada uno ha consumido | Foto: Toni P.

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«Divide la cuenta y no la amistad». Con este lema, la startup ibicenca Chipinfy se ha propuesto resolver uno de los pequeños grandes conflictos de la vida social: quién paga qué cuando llega la cuenta en una cena de grupo. Detrás de esta tecnología está Jesse Krieg, programador de 44 años y cofundador del proyecto, que junto a su socio Aitor Morrás ha desarrollado una webapp que permite escanear el ticket del restaurante, seleccionar los productos consumidos y pagar de forma individual exactamente por lo que cada uno ha pedido.

La propuesta, presentada oficialmente a finales de noviembre de 2025 en Eivissa ante representantes institucionales y del sector de la restauración, aspira a transformar la gestión de pagos en bares y restaurantes, especialmente en una isla donde las comidas y cenas multitudinarias forman parte del día a día, tanto en temporada alta como en celebraciones señaladas. La idea nació de una conversación cotidiana. «Mi socio quería crear un sistema de pago en grupo a través de Bizum para restaurantes, pero vimos que era complicado. Los restaurantes no quieren complicarse la vida y los sistemas existentes solo permiten dividir la cuenta en partes iguales, no por productos», explica Krieg. Precisamente, ese fue el punto de partida, pues detectaron que no existía una herramienta que permitiera repartir un ticket de forma flexible y real de manera que cada uno pague lo que consuma: que dos personas compartan unas bravas, que una de ellas pague además media ensalada con otra, o que quien pidió un entrecot con vino no tenga que pagar lo mismo que quien cenó una ensalada. «Eso es imposible con los sistemas actuales», resume.

En marzo comenzaron a dar forma al proyecto y en abril iniciaron el desarrollo. Krieg, con amplia experiencia en programación y creación de soluciones tecnológicas, contrató a un programador para reforzar el desarrollo técnico. El reto principal no fue tanto la programación como la integración con la pasarela de pago y el sistema de liquidación a los restaurantes, según explica el propio Krieg. «Lo más difícil fue encontrar la manera de conectar la pasarela de pago con el abono al restaurante», reconoce. Finalmente, la plataforma opera con la pasarela bancaria Redsys, de La Caixa, y realiza la transferencia al establecimiento al día siguiente de los pagos realizados.

FUNCIONAMIENTO.

El funcionamiento está pensado para ser intuitivo y rápido tanto para el cliente como para el restaurante. No requiere descarga, ya que se trata de una webapp accesible desde el navegador del móvil. El proceso se resume en cinco pasos. El primero de ellos es iniciar sesión para, seguidamente, escanear el ticket del restaurante. A continuación, la aplicación reconoce los productos mediante inteligencia artificial y los muestra en pantalla. Luego cada comensal selecciona lo que ha consumido y, si procede, divide platos compartidos y, por último, se genera un enlace único que se comparte por WhatsApp o código QR para que cada uno pague su parte con tarjeta.

Jesse Krieg es el cofundador de Chipinfy.

«El restaurante recibe confirmación del pago y puede seguir trabajando con su propio sistema habitual», detalla Krieg. No es necesario integrar Chipinfy en el software de comandas del local, lo que facilita su implantación en cualquier establecimiento del mundo. Además, la plataforma permite dejar propinas individualizadas y ofrece un menú interno para el restaurador donde puede consultar tickets pagados, productos consumidos, perfil de consumo y valoraciones, lo que le convierte, además, en una potente herramienta de marketing, pues permite ver el perfil del cliente y qué es lo que más se consume y quién lo consume.

TIEMPO.

Durante la presentación oficial, representantes del sector de la restauración de Eivissa destacaron la mejora operativa que supone la herramienta, sobre todo porque en ocasiones gestionar una mesa grande puede convertirse en un proceso largo y propenso a errores. En este sentido, según las estimaciones de la propia empresa, el tiempo medio que tarda un camarero en cerrar una cuenta grupal puede pasar de ocho minutos a apenas dos. En un contexto como el ibicenco, donde en verano cada minuto cuenta y la rotación de mesas es clave para la rentabilidad, esta reducción de tiempos se traduce en mayor eficiencia.

«El personal no tiene que estar pendiente de quién ha pagado y quién no. Eso agiliza el servicio y mejora la experiencia del cliente», sostiene el cofundador, además de aumentar la rotación de mesas. Desde el sector, la acogida inicial ha sido prudente pero positiva. Algunos restauradores mostraron reticencias al principio, pero el equipo confía en que las demostraciones prácticas en ferias como Horeca que se ha celebrado en Eivissa a principios de marzo resulten decisivas para consolidar la herramienta. Actualmente, Chipinfy ha cerrado acuerdos con una decena de restaurantes, muchos de ellos orientados al público joven y a la temporada estival. El objetivo que se han marcado para este verano es ambicioso: sumar al menos diez restaurantes por semana hasta octubre o noviembre y alcanzar a finales de año alrededor de 500 empresas en el conjunto de las islas.

Aunque la herramienta está abierta a cualquier tipo de establecimiento, su enfoque comercial se dirige especialmente a la gente joven, habituada a pagar con el móvil y a controlar el gasto al céntimo. Otro ejemplo sería «la típica paga de 20 euros que le das a tu hijo para ir a cenar. Cuando termina, envía el ticket escaneado y el padre puede pagar en remoto», ejemplifica Krieg. Este componente añade una dimensión práctica adicional, facilitando el control y la transparencia en los pagos.

La experiencia de usuario ha sido una prioridad desde el inicio. Krieg insiste en que la clave está en ponerse en la piel del cliente. «Si el valor añadido que ofreces te convence a ti como usuario, adelante», afirma al hablar de emprendimiento. Más allá del pago individualizado, Chipinfy introduce un elemento diferencial: la información que genera. Mientras que los sistemas tradicionales de punto de venta (POS) permiten saber cuántas ensaladas se han vendido, por ejemplo, no ofrecen detalles sobre el perfil de quienes las consumen en el contexto de un ticket compartido, según destaca Krieg.

Cuentan con el respaldo del sector y del Ajuntament de Eivissa.

Con Chipinfy, el restaurante puede conocer qué tipo de cliente ha consumido determinados productos, qué importe medio gastan determinados grupos o qué propinas se dejan. «Es una información súper valiosa que hoy en día no te da ningún sistema», subraya el cofundador de esta herramienta. Este conocimiento abre la puerta a campañas de marketing más segmentadas y eficaces, especialmente en un destino turístico como Eivissa, donde conviven perfiles muy diversos de visitantes, según destaca.

RESEÑAS.

Otro elemento innovador es el sistema de valoraciones. A diferencia de plataformas como Google o TripAdvisor, donde cualquiera puede dejar una opinión sin haber consumido necesariamente en el establecimiento, en Chipinfy las reseñas están vinculadas a un pago real. «Si das una review por un café sabemos que lo has pagado; si no, no puedes poner la reseña», explica Krieg. Este sistema garantiza que las opiniones sean cien por cien verificadas, lo que refuerza la credibilidad para el restaurador y para futuros clientes y se evitan las reseñas falsas que tanto daño hacen a la imagen de los restaurantes.

Uno de los puntos fuertes que destaca el equipo es la ausencia de competencia directa con un sistema de presentación y pago individualizado por producto sin necesidad de integración previa. Además, la herramienta puede utilizarse en cualquier parte del mundo, y ya ha comenzado a probarse en Francia. «No sabemos si nos querrán copiar, pero no nos preocupa. Estamos enfocados en lo nuestro», afirma Krieg con tranquilidad. La empresa no cobra cuotas fijas a los restaurantes ni aplica comisiones adicionales sobre lo que ya abona el establecimiento por su propio datáfono. «No tienen nada que perder. Si lo pagan con Chipinfy, lo reciben al día siguiente y pueden seguir trabajando como siempre», afirma para aquellos establecimientos que no sepan lo que es o estén dudando en si probar o no este nuevo método de pago.

APOYO.

La puesta de largo de la plataforma a finales de 2025 contó con respaldo institucional. Álex Minchiotti, concejal de Comercio del Ajuntament de Eivissa, destacó en su momento el potencial europeo de la aplicación, señalando que países como Francia, Italia o Alemania podrían adoptar la solución. Desde el CentreBIT Eivissa también celebraron que se tratara del primer proyecto incubado en el centro con origen en la isla, considerándolo un reconocimiento al talento local y al ecosistema tecnológico emergente en Eivissa. Para Krieg, este apoyo supone un impulso, pero el verdadero desafío está ahora en el mercado.

«Ya tenemos el producto lanzado. Lo vamos mejorando poco a poco con el feedback que nos dan», señala. Con toda una vida dedicada a la programación y la innovación tecnológica, Jesse Krieg tiene claro su consejo para emprendedores: «Primero busca en internet algo parecido. Piensa cómo puedes añadir más valor. Y ponte en la piel del usuario». Y añade: «Todos los que han triunfado se han tirado a la piscina. Es lanzarse».

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