En un contexto donde la economía circular gana cada vez más protagonismo, el proyecto Mestral de Cáritas Diocesana de Menorca hace años que desempeña una labor orientada a la inserción sociolaboral de personas en situación o riesgo de exclusión a través de actividades vinculadas al reciclaje, la reutilización y la formación práctica. Uno de sus espacios más activos es el Taller de Carpintería, un lugar donde la restauración de muebles y el aprendizaje del oficio se han convertido en herramientas poderosas para recuperar la confianza, adquirir hábitos laborales y abrir nuevas oportunidades en el mercado de trabajo. Más allá de su labor cotidiana, cada año acompañan a una veintena de personas en su proceso de aprendizaje profesional, ofreciendo herramientas, experiencias y oportunidades reales dentro del oficio de la carpintería que van más allá del simple trabajo con la madera. Una combinación de formación profesional, sostenibilidad ambiental y acción social que busca generar valor económico sin perder de vista el impacto social y ambiental.
VOCACIÓN SOCIAL.
El taller de carpintería nació en los primeros años del proyecto Mestral de forma muy modesta. En sus inicios, se trataba simplemente de un pequeño espacio donde una persona voluntaria realizaba pequeñas reparaciones en muebles y objetos de madera que llegaban a las instalaciones de Cáritas. Aquellas intervenciones permitían preparar los muebles para poder volver a venderlos en las tiendas solidarias del proyecto. Con el tiempo, sin embargo, se fue viendo que aquel pequeño taller tenía mucho más potencial. «La actividad fue creciendo y finalmente se decidió profesionalizar el espacio con la incorporación de un monitor especializado», explica Raquel Hernández, responsable de comunicación de Cáritas Menorca. A partir de ese momento, el taller dejó de ser únicamente un lugar donde reparar muebles para convertirse en un espacio formativo y práctico, orientado al aprendizaje del oficio de la carpintería y la restauración de objetos de madera. De este modo, el taller se integró plenamente dentro de los itinerarios de inserción sociolaboral impulsados por Cáritas en Menorca.
FORMACIÓN.
Actualmente, el taller de carpintería forma parte de los llamados talleres prelaborales del proyecto Mestral como una herramienta clave para acompañar a personas que tienen dificultades de acceso al empleo. «Las personas que participan en estos programas suelen llegar derivadas desde el servicio de orientación laboral de Cáritas o desde los servicios sociales de los ayuntamientos», explica.
En muchos casos, se trata de personas desempleadas con baja cualificación, trayectorias laborales interrumpidas o situaciones personales complejas que dificultan su reincorporación al mercado laboral. También participan personas migrantes o trabajadores que han quedado fuera del mercado de trabajo tras largos periodos de desempleo. «El objetivo del taller es ofrecer una formación práctica que permita adquirir competencias profesionales reales, al mismo tiempo que se trabajan aspectos fundamentales como la responsabilidad, la puntualidad, el trabajo en equipo o la organización del trabajo», comenta Raquel Hernández. Cada participante sigue un itinerario personalizado de inserción sociolaboral que combina la formación técnica con el acompañamiento social y educativo.
APRENDIZAJE.
El funcionamiento del taller responde a la lógica de aprender trabajando. Cada año se organizan dos ediciones del taller, con grupos reducidos de entre 8 y 10 personas para facilitar el aprendizaje práctico y el seguimiento individualizado. Cada curso tiene una duración aproximada de tres meses y suma unas 240 horas de formación. Durante ese periodo, los participantes aprenden a utilizar herramientas básicas de carpintería, reparar muebles, trabajar diferentes tipos de madera o realizar tareas de lijado, ensamblaje y acabado. «El aprendizaje no se limita únicamente al trabajo manual. Los participantes también reciben formación en competencias laborales transversales, como prevención de riesgos laborales, elaboración de currículums o uso de herramientas digitales para la búsqueda de empleo» detalla Hernández. Además, todos los alumnos cuentan con el acompañamiento de una educadora social y el apoyo del servicio de orientación laboral de Cáritas.
RESTAURACIÓN.
El trabajo diario del taller gira principalmente alrededor de la reparación, restauración y reutilización de muebles de madera. La mayor parte de estos muebles llegan al taller a través de donaciones de particulares o de recogidas que realiza el propio proyecto Mestral. Una vez en el taller, comienza un proceso que permite alargar su vida útil. Primero se evalúa el estado del mueble para determinar si puede repararse. Después se procede al desmontaje de las piezas, la limpieza de la madera y la reparación estructural si es necesario, sustituyendo partes dañadas o reforzando la estructura. Finalmente se aplica el acabado final mediante barnizado, pintura o tratamiento de la madera. «Este proceso no solo permite recuperar objetos que todavía pueden tener muchos años de vida por delante, sino que también se convierte en el principal material de aprendizaje para los participantes del taller», detalla la portavoz de la entidad. Cuando un mueble no puede restaurarse completamente, el equipo del taller desmonta las piezas y recupera aquellas partes de madera que todavía están en buen estado. Estas maderas se reutilizan posteriormente para reparar otros muebles o fabricar nuevas piezas.
TIENDAS. Una vez restaurados, los muebles se comercializan en las tiendas solidarias del proyecto Mestral. Allí se ponen nuevamente a la venta, cerrando así un círculo que combina reutilización de objetos, generación de ingresos para proyectos sociales y formación laboral. En algunos casos, los muebles restaurados también se destinan directamente a familias con necesidades sociales. Más allá del trabajo cotidiano de restauración de muebles, el taller también está abierto a recibir encargos especiales y en este sentido, ha participado en proyectos que han permitido a los alumnos aplicar sus habilidades en contextos distintos. Uno de los más singulares fue la colaboración con la Temporada de Ópera de Maó, cuando el equipo de Mestral participó en la creación de elementos de escenografía para la producción de Aida organizada por la Fundació Menorquin de l’Òpera.
«Para todos fue una experiencia artística, formativa y humana única, conocer más del antiguo Egipto que planteó el director de escena Massimo Gasparon, además de poder conocer entre bambalinas el Teatro Principal de Maó. La experiencia fue tan positiva que esta temporada, vamos a volver a participar en la nueva temporada», comenta Raquel Hernández. Además, el taller también ha desarrollado piezas para otras entidades o administraciones públicas, como la fabricación de juegos de gran tamaño para actividades municipales. «Para los participantes, ver su trabajo integrado en proyectos culturales o comunitarios tiene un impacto muy positivo. No solo refuerza el aprendizaje técnico, sino que también genera un fuerte sentimiento de utilidad y reconocimiento», añade.
De cara a los próximos años, el principal reto del taller de carpintería de Mestral pasa por seguir reforzando su función formativa y adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado laboral. Otro desafío importante es continuar sensibilizando a la sociedad sobre la importancia de la reutilización y la economía social, demostrando que este tipo de proyectos generan un impacto positivo tanto desde el punto de vista ambiental como social. Mientras tanto, en el taller siguen entrando muebles que necesitan una segunda oportunidad. Y junto a ellos, personas que buscan también volver a empezar.