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¿Quién heredará la gestión de la empresa familiar?

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Opciones ante la falta de relevo generacional o desacuerdos en la sucesión ordenada de la gestión
Ya sea porque las nuevas generaciones prefieren desarrollar sus propios proyectos, porque optan por otras carreras profesionales o porque los desacuerdos familiares dificultan una sucesión ordenada de la gestión, el futuro de muchas empresas familiares queda en el aire: no hay quien tome el relevo o no existe una hoja de ruta clara en la sucesión de la gestión. Ante este escenario, existen varias alternativas. Las principales opciones que suelen valorarse incluyen la venta total o parcial del negocio o el establecimiento de protocolos familiares que regulen la relación entre familia y empresa cuando no hay consenso sobre la sucesión.

La venta total: cuando es hora de cerrar un ciclo
La venta total de la empresa familiar es la fórmula más utilizada cuando la generación fundadora se acerca a la jubilación y no existe sucesión clara, o los herederos no tienen vocación de continuar con el negocio. El proceso suele iniciarse con una firma especializada en fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) con el fin de valorar el negocio y diseñar la estrategia de venta. Esta puede ser una negociación directa con un comprador potencial o un proceso competitivo, donde varios interesados presentan ofertas en un proceso cerrado. Sin embargo, vender no es sencillo. El vendedor debe someterse a un análisis legal, fiscal y financiero exhaustivo de su empresa (due diligence), asumir responsabilidades por posibles contingencias durante plazos pactados y, en muchos casos, comprometerse a permanecer en la empresa durante un periodo de transición mediante mecanismos como el earn-out.

La venta parcial: mantener el control mientras se crece
Otra alternativa es la venta parcial, normalmente a un fondo de inversión o comprador industrial. Esta opción permite a la familia mantener el control vendiendo una participación minoritaria, al tiempo que profesionaliza la gestión, obtiene nuevos fondos y genera sinergias para hacer crecer el negocio. En estos casos, lo habitual es negociar un pacto de socios que regule la relación entre la familia propietaria y el nuevo inversor. Este acuerdo regula aspectos como el reparto de dividendos, compromisos de inversión, los derechos de veto en decisiones estratégicas y cláusulas de arrastre (drag-along) y acompañamiento (tag-along) para futuros procesos de venta.

El protocolo familiar: reglas de juego para la convivencia
Cuando el objetivo es una sucesión ordenada de la gestión de la empresa familiar, la herramienta más efectiva es el protocolo familiar: un acuerdo marco que establece las reglas de relación entre los miembros de la familia, facilita el relevo generacional y fija principios de conducta para prevenir conflictos. Entre los aspectos clave que suele regular un protocolo familiar destacan los siguientes: las restricciones a la entrada de terceros ajenos a la familia como accionistas, los mecanismos de toma de decisiones, la retribución y requisitos para que familiares trabajen en la empresa, el funcionamiento del consejo familiar como órgano consultivo, el plan de sucesión en la dirección, las obligaciones de exclusividad y no competencia, y mecanismos de resolución de conflictos.

En definitiva, ante la falta de relevo generacional o en situaciones de indecisión sobre las reglas del relevo, las empresas familiares cuentan con opciones que van desde la venta total hasta fórmulas que permiten mantener el legado. La clave está en planificar con tiempo y asesorarse adecuadamente para elegir la alternativa que mejor se adapte a cada situación.

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