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Hepatitis aguda

Algunas hepatitis agudas son secuelas de la covid-19

Una de las teorías que se barajan es que una enfermedad previa de COVID, o quizás específicamente con la variante ómicron, predispone a algunos niños a enfermar gravemente cuando se infectan más tarde con adenovirus

Este tipo de hepatitis afecta a niños de entre un mes de vida y los 15 años de edad. | S.E.

| Palma |

Algunas hepatitis agudas infantiles son secuelas de la COVID-19. En este sentido, el especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva, Joan Carles March, ha explicado que se ha podido demostrar que «una niña sana de 3 años tuvo una infección por Sars-CoV-2 leve que le generó una hepatitis que ocasionó una insuficiencia hepática». La paciente fue negativa para adenovirus y otros virus de hepatitis y cabe destacar que el tratamiento temprano evitó el trasplante de hígado.

«Una de las teorías que se barajan es que una enfermedad previa de COVID, o quizás específicamente con la variante ómicron, predispone a algunos niños a enfermar gravemente cuando se infectan más tarde con adenovirus. También, que la coinfección con SARS-CoV-2 (u otro virus) y adenovirus puede desencadenar inflamación hepática», ha aclarado. En este punto, ha precisado que «no parece que sea por sí solo el adenovirus, porque no causa enfermedades tan graves y fulminantes, sino que provoca cuadros mucho más benignos».

March ha añadido que «la infección por SARS-CoV-2 comúnmente afecta el hígado y se manifiesta como niveles elevados de aminotransferasa sérica. La disfunción hepática severa aislada se considera rara y se ha informado solo en aquellos con disfunción multiorgánica o enfermedad hepática crónica subyacente, que este paciente no tenía». En este orden de cosas, ha puntualizado que «hasta donde se sabe, solo se han comunicado dos casos de insuficiencia hepática fulminante aislada relacionada con la infección por SARS-CoV-2 y aquí se describe el primer caso pediátrico de insuficiencia hepática aguda aislada en un niño previamente sano debido al tipo 2 de hepatitis aguda infantil tras una infección leve por SARS-CoV-2». El especialista en Salud Pública ha destacado que, «afortunadamente, la paciente tuvo una excelente respuesta a las dosis altas de esteroides, seguida de una terapia inmunosupresora de mantenimiento con azatioprina».

March ha explicado que «la etiología de la lesión hepática asociada con el SARS-CoV-2 continúa elucidándose con evidencia creciente de que una respuesta inflamatoria inmunomediada probablemente juega un papel importante. El SARS-CoV-2 se ha asociado con el desarrollo de varias enfermedades autoinmunes, incluida la hepatitis aguda infantil y la diabetes tipo 1 en adultos».

De manera similar, la vacunación contra el SARS-CoV-2 también se ha asociado con el desarrollo de hepatitis autoinmune en adultos, lo que sugiere la posibilidad de que el mimetismo molecular entre la proteína de pico viral y los antígenos hepáticos pueda desencadenar una enfermedad hepática autoinmune asociada a la COVID. «Aunque es imposible probar directamente que la infección por SARS-CoV-2 causó hepatitis aguda infantil en este paciente, no se puede ignorar la asociación temporal de la infección con la insuficiencia hepática posterior. Este caso destaca un fenómeno raro pero importante y enfatiza la importancia de la diligencia del médico para evaluar las causas subyacentes de la lesión hepática en pacientes que presentan disfunción hepática grave aislada durante y después de la infección por SARS-CoV-2».

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