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Una treintena de sectas vuelven a operar en Mallorca tras 'desaparecer' durante la pandemia

Las reuniones al aire libre y fin de semana en la naturaleza son algunos de los ganchos que usan tras las secuelas por el encierro por la pandemia

Imagen de un ritual satánico descubierto en Santa Eugènia.

| Palma | |

En el último año, con el fin de la pandemia, las sectas que operan en Mallorca se están recuperando rápidamente del bajón de adeptos que provocaron las restricciones de movimientos por la Covid. En la actualidad, hay una treintena de grupúsculos asentados en la Isla, que tienen en su órbita a más de 150 integrantes. La era digital y los nuevos tiempos han cambiado el modo de actuar de estos clanes. Antes, las víctimas solían ser captadas a pie de calle, en charlas improvisadas o visionado de documentales en pequeñas salas. Ahora, sin embargo, internet es una herramienta muy útil para detectar indicios de vulnerabilidad en determinadas personas.

Miguel Perlado, coordinador de la Asociación para la Investigación del Abuso Psicológico, es uno de los grandes expertos a nivel nacional y viaja con cierta frecuencia a Mallorca para combatir a estas sectas: «Dar una cifra exacta es complejo, pero hablaríamos de unas treinta ya asentadas. Aquí se estila mucho captar a personas ofreciendo fines de semana en la naturaleza, paseos por las playas y desconexión», explicó a Ultima Hora. Normalmente, las sectas de la Isla cuentan con un gurú carismático, autoproclamado líder del grupo y que puede ser de corte neochamánico. Son supuestos sanadores del alma y embusteros profesionales. El objetivo es la desconexión familiar del adepto, que quede aislado y sea más débil. Arruinarlo económicamente puede ser uno de los objetivos, «pero lo que realmente buscan es el control total sobre esa persona, el poder», añadió Perlado.

Algunas sectas lanzan un mensaje supuestamente ecológico. Proclaman que quieren salvar el planeta y que el cuidado de la naturaleza es la clave, pero en realidad el objetivo es manipular la mente del recién llegado. Los flujos migratorios también han modificado el mapa sectario mallorquín y de un tiempo a esta parte se han detectado más rituales relacionados con la santería y las prácticas neopaganas. En Santa Eugènia, Andratx o Palma, por ejemplo, se han descubierto altares improvisados con animales sacrificados. Son de origen afrocaribeño y han proliferado como otros movimientos más relacionados con el continente americano.

«Las sectas actuales han cambiado mucho. Captan a los adeptos en reuniones en grandes hoteles, con power-points y una puesta en escena potente. No son cuatro desgraciados. Son empresas que prometen un agradable fin de semana en Mallorca, en contacto con la naturaleza, como gancho», apuntó Perlado. El boca a boca, en estos casos, sirve para expandir el mensaje del Mesías de turno o del chamán sanador. En las primeras sesiones, los organizadores se vuelcan en conseguir el bienestar del recién llegado, porque sabe que contará su experiencia a su entorno personal y que pueden llegar nuevos candidatos.

El experto nacional destaca que «en Mallorca, la secta prototipo podría ser aquella que combina el buen rollo, con el yoga y el crecimiento personal. Pueden ir vestidos con túnicas blancas y flores, pero no como unos hippies de los años 60, sino remasterizados en progres alternativos con recursos». Las bacanales y las orgías suelen ser usadas como reclamo, pero no en todos los grupúsculos. Algunos, de hecho, demonizan el sexo. Son los esotéricos, que están en contra de la eyaculación. Los que proclaman el amor libre, tan en boga en los sesenta, ahora han cambiado de terminología, para actualizar el mensaje. Ahora se denomina «trascender los apegos», y permite las multi relaciones. Las drogas también están presentes en estas estructuras piramidales. Algunas sectas están ligadas al consumo de ayahuasca, que es una medicina tradicional utilizada por los chamanes del Amazonas desde tiempos ancestrales. Sin embargo, lo más habitual es suministrar fármacos a los aspirantes, sin que ellos lo sospechen.

El apunte

El perfil de las víctimas

El psicólogo Miguel Perlado, considerado una eminencia en sectas, resumió que el perfil del adepto ya no es el toxicómano ochentero: «Buscan a jóvenes idealistas, inteligentes, universitarios y que quieren cambiar las cosas.

Pero hay otros perfiles, como los adolescentes vulnerables, los inmigrantes que se sienten solos en su nuevo país y las personas abandonadas por una ruptura sentimental». Lo que, sin embargo, no buscan, son personas problemáticas, porque los conflictos dañan la imagen de estos clanes.

Perlado explicó que muchas familias de Mallorca le piden ayuda por parientes que han caído en las redes de santeros, mesías, chamanes o peligrosos charlatanes.

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