La Abogacia de la Comunitat mantiene en líneas generales su acusación contra Carlos Delgado en el ‘caso Calanova’. Al igual que la Fiscalía y las otras dos acusaciones se mantiene una petición de cárcel para el exconseller de Turisme al que se acusa de prevaricación y tráfico de influencias.
En el trámite de conclusiones definitivas la incógnita era comprobar la posición de la representación del Govern después de la sorprendente sustitución de su abogado casi al final del juicio y y relajamiento de la tensión en los interrogatorios. Aunque su posición no era determinante, ante la presencia de otras tres partes acusadoras, finalmente ha mantenido en lo esencial la acusación. Sí ha introducido alguna modificación menor de carácter técnico y, de más alcance, incorpora la petición de nulidad de todo el contrato, algo que ya hacía la Fiscalía Anticorrupción. El juicio encara su recta final con los informes de las acusaciones esta mañana y de las defensas el martes. La Fiscalía no ha introducido ningún cambio en su calificación inicial y mantiene la petición de un año y nueve meses de cárcel.
Entre los últimos testigos del juicio estuvo la abogada de la Comunitat que asistía a los consejos de administración de Ports IB. Negó que el organismo hiciera ningún informe en torno al punto más controvertido del juicio: el uso de una distribución de amarres diferente a la que estaba en los pliegos del concurso, algo que solo hizo la adjudicataria y que le permitió ofrecer un canon mayor al incorporar esloras de hasta 25 metros. Según la testigo su intervención sobre estos puntos se basó en revisar que venían informados a favor por parte de los jurídicos de la Conselleria de Deportes. También negó que conociera en aquel momento una opinión contraria de la responsable jurídica de Ports de Illes Balears que estaba a favor de anular la adjudicación a Club Naútico Calanova.
Otro de los testigos que cerraron el juicio fue el notario Álvaro Delgado, hermano de Carlos. «Mi hermano nunca ha sido amigo de Carlos Gelabert, he sido yo. Yo les puse en contacto, me pidió a alguien ajeno. Iniciaron una relación puramente profesional», dijo en relación al vínculo entre el entonces conseller y uno de los principales beneficiados de la adjudicación, el actual socio de despacho de abogados de Delgado, Carlos Gelabert.
Álvaro Delgado también quiso salir al paso de lo que tildó de «expresiones injuriosas y degradantes sobre el trabajo notarial» hechas durante la instrucción y defendió que la escritura por la que se constituía la sociedad Port Olimpic Calanova era «normal y legal» en todos sus extremos. Quien contradijo las tesis de las defensas fue el funcionario que se encargó de negociar la permanencia de los trabajadores de Calanova en la administración. Negó que entonces fuera algo obligado por convenio colectivo aunque admitió que existió un precedente en la privatización de una residencia.