La Agencia Estatal de Protección de Datos ha impuesto dos sanciones muy graves al Institut Balear de la Joventut (IBJove) por recopilar de forma irregular datos sobre orientación sexual, ideología, religión y salud en una encuesta multitudinaria que llevó a cabo en 2022, ejecutada por el anterior Govern. La resolución considera que no existía ninguna justificación para acumular datos especialmente sensibles como los que tienen que ver con creencias y además considera que tampoco se cumplió con la regulación para manejar esta información.
La denuncia ante la Agencia la formuló un joven al que le llegó un correo electrónico para participar en la encuesta. La comunicación indicaba que, además de responder a todas estas cuestiones personales, que la participación en la misma era obligatoria. Cuando el afectado contactó con la entidad, se insistió en la misma línea sin facilitar además una información detallada sobre como se iba a llevar a cabo el tratamiento de estos datos. Ante la denuncia, la respuesta de IBJove fue que la encuesta, que incluyó 3.000 entrevistas diferentes, estaba aprobada por el Consell de Govern y que pretendía una radiografía sobre la situación de la juventud de las Islas. Para eso pretendía acceder a datos como la orientación sexual para detectar posibles situaciones de discriminación o sobre posiciones políticas, para analizar su participación.
Sin embargo, estas explicaciones no son suficientes para la Agencia. La entidad explica en su resolución que, para poder acceder a esos datos, se necesita acreditar un interés puública especial y una autorización legal. «No se estima que las disposiciones para permitir el tratamiento de varios datos de categoría especial en la encuesta de la juventud de Balears sean suficientes como para levantar la prohibición del tratamiento de dicho tipo de datos». Como no existía una excepción válida para esquivar esa prohibición, la Agencia castiga al Govern.
También se reprocha que no se daba a los encuestados información suficiente para que ejercieran sus derecho ni se les explicaba de forma clara que responder, en cualquier caso, era algo voluntario.
Analfabetismo democrático como también el de los que censuran.