Cuando un alemán compra es porque un mallorquín vende. Es una de la frases que más se escuchan en las conversaciones sobre la compra de propiedades inmobiliarias por parte de extranjeros. Es una verdad incuestionable que además está llevando a progresivo proceso de despatrimonializacion de los residentes, pero detrás de esta realidad se encuentran varias causas, que no solo tienen que ver con la ambición económica. El abogado Miquel Àngel Mas explica que cada vez se encuentra ante más casos de familias mallorquinas que venden porque no les queda más remedio que hacerlo.
Esta realidad empieza a ser frecuente en las herencias. «El precio de los inmuebles es tan caro que cuando varios herederos reciben una casa en herencia no les queda más remedio que vender porque ninguno de ellos tiene disponibilidad económica para adquirir la otra parte», señala. Pone el ejemplo de dos hermanos que heredan una casa en Calvià, Sóller, Pollença o Santanyí.
«Antes se podía comprar; ahora es imposible y no les queda más remedio que ponerla a la venta porque no pueden comprar», afirma. «El patrimonio es dinámico; no está fosilizado», añade. El problema va a más y ese proceso de enajenación del patrimonio que comenzó en municipios de gran presión de compra extranjera ha llegado a Palma. Mas señala que ya no solo es un problema que afecta a las herencias, sino que está sucediendo en muchas separaciones. «Mientras los hijos son pequeños, lo habitual es que la madre se quedé en el piso, pero los altos precios de Palma obliga a vender la vivienda cuando la situación acaba por ninguno de los dos puede comprar la otra mitad», explica.
TMSi alguien hereda una casa familiar, sobre todo si necesita reforma, es mejor venderla a un aleman que alquilarla a estos que sabemos todos y que meten a 20 personas o mas dentro. Si todos lo hubieran hecho asi, pueblos como Sa Pobla, Manacor o Felanitx no se hubieran convertido en lo que son.