La guerra soterrada en el PSOE de Palma prosigue, meses después de que Iago Negueruela fuera elegido secretario general de la agrupación de Palma. El malestar entre un grupo de afiliados de Ciutat se alinea con la denuncia por «actitud amenazante» que una socialista de la agrupación municipal de Ponent presentó meses atrás contra el nuevo secretario general de los socialistas en Palma. Tras la investigación interna llevada a cabo por diferentes organismos internos del PSIB, fue sobreseída. Sin embargo, esta denuncia por supuestas amenazas fue recurrida por la militante, que la trasladó hasta Ferraz el pasado 3 de septiembre. A día de hoy aún no ha recibido respuesta.
En la denuncia, la socialista advierte que durante la única reunión que mantuvo con el secretario general de Palma, éste mostró una actitud «amenazante y agresiva», ante lo que ha calificado como «comportamientos reiterados y deliberados de carácter hostil, despectivo, presuntamente constitutivo de acoso y contrarios al código de conducta ética del PSOE».
La elección de Iago Negueruela le llevó a reunirse con esta dirigente de Ponent el pasado 26 de mayo. Durante este encuentro, según el relato de la denunciante, el exconseller le solicitó que no se presentara a la reelección como secretaria general de la Agrupación Palma Ponent y «se me ofrece a cambio la presidencia del Consell Polític de Palma», mientras Negueruela señalaba que «así podrás estar en mi ejecutiva».
Sin embargo, la denunciante afirmó que no aceptó, por lo que «su actitud hacia mí se volvió violenta e incómoda, dirigiéndome afirmaciones en un tono intimidatorio, acercándose hacia mí con lenguaje corporal agresivo». Después, la afiliada aseguró que recibió una amenaza de Negueruela, «del tipo ‘No tendrás nada’», mientras concedía que en ningún momento le levantó la voz. La denunciante señaló que tras la reunión tuvo que ir a urgencias por un ataque de ansiedad y desde entonces «continuo en seguimiento psiquiátrico por las secuelas producidas en mi estado de salud mental».
Fuentes del PSIB-PSOE advirtieron que «no es el caso Salazar», que ha sido objeto de denuncias de índole sexual. «Fuimos muy diligentes: pasó por el Consejo de Ética y Garantías y también por la Ejecutiva de la Federación Socialista de Mallorca. Se escuchó a las partes pero al final todo quedó archivado y documentado. No hubo un silencio por respuesta», advirtieron ayer a este diario fuentes de la organización.
De hecho, la denuncia de esta dirigente municipal se hizo pública tres días después de que la hiciera llegar a Ferraz. Un trámite que, dicen fuentes socialistas, «se le animó a seguir en Madrid, después de su archivo en Balears. En realidad no se aportó documentación, no había testigos y no había nada concluyente».
Además, según reconoce la denunciante, tampoco hubo después de este encuentro contactos por teléfono o mensajes que avalaran la tesis del acoso entre afiliados.
Fuentes próximas al secretario general de Palma mostraron su sorpresa por la aparición en este momento de estas acusaciones, algo que consideran que «no es casualidad» dado el proceso que está viviendo ahora el PSOE a nivel nacional. «Sacar esto esta semana es muy bestia. Es instrumentalizar el dolor de muchas mujeres en una semana complicada. Este tema en concreto es precongresual».
Desde este entorno señalan que «las versiones de la denunciante han ido cambiando: primero dijo que había gritos y cuando vio que la puerta del despacho estaba abierta, dijo que la situación fue muy tensa».
Mientras tanto, hay una división de un grupo de socialistas a raíz de la victoria de Negueruela. «Es cierto que hubo una abstención muy grande», confirman fuentes del secretario general, que recuerdan que fue del 40 por ciento, al tiempo que contó con el 60 por ciento de apoyo de los afiliados. Aún así, «nadie presentó una candidatura alternativa. El malestar viene de cinco personas», advirtieron.
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