La composición de la demanda será determinante en 2026. Reino Unido y Alemania continuarán siendo los principales mercados emisores, junto al turismo nacional y un «resto del mundo» que, agregado, ya representa el mayor bloque de llegadas.
Sin embargo, el análisis cualitativo introduce matices relevantes. En el mercado británico se detecta una reducción de la estancia media y una mayor sensibilidad al precio, en un contexto de presión sobre el poder adquisitivo. En Alemania, el comportamiento es distinto: la desestacionalización es más real y compensa parcialmente la debilidad del verano, aunque con un turista más prudente en el gasto y muy atento a la relación calidad-precio dada la actual situación económica del país teutón.
Largo radio
La estrategia de fondo del sector, según señalan desde la patronal hotelera de Mallorca, pasa por ampliar el radar hacia el largo radio como un «salto estratégico» más cualitativo que cuantitativo. Los vuelos directos a destinos como Nueva York, Toronto o Abu Dabi se interpretan como un paso para reforzar el posicionamiento internacional del destino y diversificar riesgos con segmentos premium de alto poder adquisitivo, sin renunciar a los mercados tradicionales que siguen siendo el pilar del negocio en el archipiélago.
En este 2026, las previsiones de facturación se mantienen en un tono prudente pero favorable. El sector hotelero anticipa subidas más contenidas, de un solo dígito, tras varios ejercicios de crecimientos a doble dígito. Este cambio de ritmo responde a la lenta reactivación de los principales mercados emisores, sobre todo británico y alemán, a los elevados niveles de ocupación en los meses de máxima demanda y a un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y económica.
Para este inicio de año, las previsiones de ocupación son prácticamente calcadas a las del pasado ejercicio, aunque con una constante al alza en las tarifas. La mirada se dirige ya a la primavera, periodo que marca el arranque real de la temporada turística, donde las reservas avanzan por ahora a un ritmo algo más contenido, si bien todo apunta a que acabarán convergiendo con los niveles registrados en 2025. En este contexto, el precio medio por noche entre marzo y mayo se sitúa en 152 euros, lo que supone un incremento de 12 euros respecto al mismo tramo del año anterior.
En síntesis, el consenso sectorial que emerge de los últimos meses se resume no tanto en una cifra como en una palabra: continuidad. «2026 será un año similar a 2025, con buenas sensaciones, diversificación de mercados y una apuesta firme por la calidad y la sostenibilidad», sintetizan desde la FEHM. Todas las fuentes del sector consultadas coinciden en que el debate turístico para este 2026 ya no es si Balears llenará, cuando todos los indicadores de ocupación y conectividad apuntan a que así será, sino cómo se gestiona el equilibrio entre precios, capacidad, convivencia y modelo.
Hem de tornar al món de l'ametla, de les garrobes i dels camins de pedra. Una Mallorca sense guiris, i sense immigrants. Que torni Son Dureta i es Lluis Situar.