La Audiencia obliga a una promotora a saldar una deuda de más de tres millones de euros por dejar de pagar una obra de lujo en Mallorca que incluyen 1,7 millones por el dinero que la constructora dejó de ganar con cualquier otra promoción. Las dos empresas concertaron en febrero de 2020 la reforma de un hotel en edificio de viviendas con vistas al mar, garaje y piscina en Bendinat. A los cinco meses la constructora detuvo la actividad porque no se le habían pagado las certificaciones de obra que había elaborado. La promotora reconoció que adeudaba entonces 1,2 millones de euros y se dio un plazo para pagar que expiraba en diciembre de 2021. Sin embargo, un mes antes de que venciera ese periodo, la promotora decidió resolver el contrato por una supuesta falta de capacidad técnica y una subida del presupuesto de la obra.
Con la situación bloqueda, el asunto desembocó en los tribunales y una primera sentencia de un Juzgado de Primera Instancia que ahora confirma la Audiencia y que obliga al pago de esos tres millones. La promotora intentaba no pagar esa deuda porque, sostenía que se habían producido incumplimientos en la obra y en concreto con parte de la cimentación del proyecto. Sin embargo no aportó ningún informe técnico que justificara esos defectos, algo que le reprocha la Audiencia. «Se echa en falta un informe sólido y exhaustivo. Resulta poco verosímil que en unos trabajos de tanta envergadura, después de haber denunciado un contrato y habiendo dejado de pagar tan elevado importe, una empresa no tome la elemental precaución de acudir a un técnico de reconocido prestigio».
Esos defectos se basaban en unas comprobaciones llevadas a cabo por una persona que no compareció en el juicio, algo que también se reprocha, por lo tanto no existe prueba alguna de esos supuestos incumplimientos y sí de los documentos en los que la empresa reconocía sus impagos millonarios.
A las cantidades que nunca se pagaron, la sentencia añade todo el beneficio que la constructora hubiera obtenido de haber terminado la obra, algo que la promotora también intentaba no tener que pagar en base a supuestos incumplimientos durante la ejecución. De nuevo, se le recuerda que esa prueba debe ser aportada por esa parte y que no existe ningún informe de suficiente peso como para respaldar su versión. «Ni siquiera se conoce la identidad de quien haya podido llevar a cabo tal estudio». De hecho, añade la Audiencia, el único arquitecto que declaró por parte de la constructora, planteó dudas en el juicio de que se hubiera llevado a cabo mal la cimentación, «lo que deja sin fuerza probatoria el informe por él mismo redactado».
Por cierto esto es un caramelito que le han dado al bestard de vox para que tenga algo con que entretenerse