Una noche de hospitalización en la UCI del Hospital Son Espases, Son Llàtzer, Can Mises o en el Hospital Mateu Orfila y en cualquiera de los centros públicos de les Illes Balears cuesta 2.094 euros. Un trasplante hepático de alta complejidad, 138.297 euros. Y un traslado aéreo urgente a la Península supera los 25.000 euros. Estas cifras no aparecen en ninguna factura que, tras la asistencia, reciba un ciudadano con tarjeta sanitaria, pero reflejan cuánto cuesta realmente mantener en marcha la sanidad pública del archipiélago gracias a las contribuciones de los ciudadanos en materia de impuestos y cotizaciones, según la última orden de precios del IB-Salut. Este documento fija las tarifas oficiales del coste de la asistencia y sirve para facturar la atención a terceros: turistas, seguros, mutuas.
«El precio no es solo una operación o una consulta, sino todo lo que hay detrás», explica Yago Gómez, director de gestión y presupuestos del Servei de Salut. «Hablamos del personal sanitario, materiales, tecnología, infraestructuras y tiempo», indica.
Utilidad de las cifras
Los ciudadanos que tributan en la seguridad social nunca verán una factura por la atención recibida. Sin embargo, este importe lo utiliza el Servei de Salut cuando existe un tercero obligado al pago. Por ejemplo seguros de tráfico tras un accidente, mutuas laborales, seguros deportivos o la atención a los turistas. A estos últimos se les factura el servicio recibido a través de la tarjeta sanitaria europea, en este caso el paciente no obtiene la factura en mano, sino que se trata de un proceso administrativo entre Gobiernos que luego es reembolsado a través de los fondos de cohesión.
Mientras que en el caso de los pacientes extracomunitarios sí que tras ser atendidos en la sanidad pública de los hospitales de las Islas, el IB-Salut les pasa la factura a cobrar. En este sentido, el Servei de Salut facturó más de 40 millones de euros (43.447.829,9) por atender a casi 100.000 turistas (98.883) en 2024, según los últimos datos proporcionados por el IB-Salut.
«Si hay un seguro o un tercero que puede asumir ese coste lo facturamos, eso hace el sistema más sostenible», indica Gómez. Asimismo informa que la atención «siempre» está garantizada y que nunca se condiciona al pago. Incluso en los casos de las personas que habitan en las Islas en una situación irregular, el director de gestión y presupuestos asegura que la atención está garantizada. «Primero se presta la atención. Todo lo demás no es relevante en ese momento», subraya. Estos casos, según agrega, son anecdóticos e informa que no tienen impacto en la sostenibilidad del sistema. «La sanidad pública sale del bolsillo de todos», recuerda.
«Si hay un seguro o un tercero que puede asumir ese coste lo facturamos, eso hace el sistema más sostenible»
Yago Gómez
El documento de la orden de precios pone cifras concretas a servicios cotidianos que pueden pasar desapercibidos, pero que necesitan toda una maquinaria de herramientas y profesionales para funcionar. Además indica el coste de tratamientos de alta complejidad que en los mejores de los casos salvan vidas. Por ejemplo, una consulta en atención primaria tiene un coste de 154 euros que baja a 92 en las visitas de seguimiento.
Técnicas complejas
Una intervención quirúrgica sin ingreso asciende a 1.085 euros. Si el paciente necesita hospitalización, la noche en planta cuesta 1.092 euros y, si es postquirúrgica ya hablamos de 1.394 euros. En los casos más graves, una noche en la UCI eleva el gasto hasta los 2.094 euros.
En el ámbito de la alta especialización, los importes se disparan. Además, la última actualización de facturación incorpora nuevas prestaciones en medicina nuclear, como las pruebas PET-TAC vinculadas al diagnóstico y tratamiento del cáncer y cuya inversión asciende a los 2.724 euros. Igualmente, un trasplante renal cuesta 73.185 euros; un bypass coronario, 79.732; y un trasplante hepático alcanza los 138.297 euros. A ello se suman los traslados urgentes: 15.049 euros entre islas y 25.739 a la Península.
Sin margen de beneficio
Gómez insiste en que estas cifras no incluyen ningún margen de beneficio. «No repercutimos más allá del coste. Si un tratamiento supera los 100.000 euros es porque los recursos que necesitamos para prestarlo cuestan eso», afirma. Como ejemplo habla de la asistencia en UCI y señala que «una cama de UCI cuesta dinero incluso cuando está vacía. El personal está activo, los equipos están preparados y la infraestructura tiene un coste fijo. Eso hay que mantenerlo 365 días al año». «Mientras sean necesarias hay que sostenerlas», agrega. Lejos de ser un documento meramente técnico, ofrece una fotografía clara de la inversión ciudadana para atender cualquier emergencia sanitaria.
A nivel estatal, el coste de la sanidad pública en España, aunque variable según el año, ronda los 100.000 millones de euros anuales, lo que representa alrededor del 7 por ciento del PIB, con unos 2.000-2.200 euros por habitante, situándose por debajo de la media europea, y con una inversión principalmente gestionada por las Comunidades Autónomas. Destacan los gastos en hospitalización y farmacia.
Socialismo o libertadels progressistes intenten fer un mon millor, els teus intentau fer-vos rics a costa de qui sigui. És la diferència.