El neurólogo de la Clínica Rotger y la Palmaplanas, Javier Camiña ha sido recientemente reelegido como vocal del área de Comunicación y Pacientes de la Sociedad Española de Neurología. Bajo su amplía experiencia defiende la importancia de la prevención y la divulgación para mejorar la atención a las enfermedades neurológicas.
¿Qué objetivos y prioridades se marca para este nuevo periodo a la jefatura del cargo?
—Tenemos claro que hay que visibilizar a los pacientes, porque las enfermedades neurológicas afectan a más de la mitad de la población española. Y hay que trabajar en revertir el estigma. Otro de los objetivos de la junta es promover la salud cerebral. Hay algunas enfermedades neurológicas que son crónicas, otras que son progresivas y, en general, producen una gran sensación de carga tanto en el paciente como en sus familias.
¿Qué enfermedades son las que más preocupan a la población?
—En la encuesta de 2025, la que más preocupa es la demencia, sobre todo el Alzheimer. También el ictus, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis lateral amiotrófica y la esclerosis múltiple.
En relación a la demencia, ¿actividades como los sudokus ayudan a prevenir las enfermedades neurodegenerativas?
—Lo importante es la prevención, además del control de factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el colesterol, el tabaco o el sedentarismo, y hay que mantener una actividad intelectual habitual. Hacer sudokus es una actividad intelectual positiva, igual que crucigramas o sopas de letras, pero no es la única estrategia. Si solo hacemos sudokus, entrenamos áreas concretas del cerebro, pero no todas.Aconsejamos una actividad intelectual variada: lectura, aficiones, música, ejercicio físico.
En cuanto al ictus, ¿Cuál es la situación actual en Baleares?
—Estamos en una comunidad donde hay dificultades logísticas, como en Menorca o Formentera, que están aisladas del centro donde podemos actuar para uno de los tratamientos más destacados, que es la trombectomía mecánica. Aun así, disponemos de circuitos de atención extrahospitalaria y hospitalaria de atención urgente al ictus. Es una urgencia donde el tiempo es muy importante: cuanto antes se ofrezca el tratamiento, menor riesgo de secuelas.
Y, ¿sobre la patología neuromuscular?
—En Balears tenemos la enfermedad de Andrade, que tiene varias manifestaciones, entre ellas una neuropatía. También se conoce como polineuropatía amiloidótica familiar. Es poco frecuente, pero aquí tiene una base genética importante.
¿Qué papel juega la comunicación en las enfermedades neurológicas?
—Hay mucho desconocimiento sobre el cerebro y cualquier cosa preocupa en exceso. Parte del miedo viene de la falta de información o de la falta de claridad de información disponible. Es un órgano que puede enfermar de maneras muy diversas. Neurología es una especialidad donde hay muchas formas distintas de enfermar, a diferencia de otras especialidades y esa complejidad es una primera barrera. Y segundo, es una rama donde hay mucha variabilidad, un abanico muy amplio de manifestaciones de las enfermedades.
Como especialista en cefaleas, patología neuromuscular y en la estrategia del código ictus, ¿Cuáles son los avances en estos campos en los últimos años?
—Desde el punto de vista de las cefaleas, en los últimos siete años ha habido varios fármacos nuevos para el tratamiento de la migraña, tanto para las crisis como para el tratamiento preventivo, que están mejorando de manera significativa. El mensaje relevante es que podemos mejorar mucho la calidad de vida de las personas con migraña. Muchas están fuera del circuito sanitario, con automedicación o con un manejo muy puntual en urgencias o atención primaria. Aquellas personas con migraña debilitante deben saber que hay fármacos nuevos, muy eficaces, bien tolerados y que les pueden ayudar.
¿Ese desconocimiento influye en cómo los pacientes reciben un diagnóstico?
—Sí. Hay enfermedades como, por ejemplo, la enfermedad de Parkinson, donde muchos pacientes, cuando les transmitimos el diagnóstico, están pensando automáticamente en formas graves. Y quizá desconocen la evolución habitual, desconocen que hay formas o momentos de la enfermedad en los que los síntomas pueden ser compatibles con una vida plenamente autónoma.
¿Cuál sería la clave para un envejecimiento cerebral saludable?
—Mantener durante toda la vida, desde la infancia hasta la tercera edad, una actividad diaria física, social e intelectual, que sea variada y agradable, no vivida como una obligación sino como disfrute.
En los últimos años se habla de un aumento de enfermedades neurológicas. ¿Se diagnostica mejor?
—Se diagnostica mejor. También hay un envejecimiento poblacional y muchas enfermedades neurológicas se manifiestan más en la tercera edad. Además, la población accede más a la estructura sanitaria y busca ayuda por síntomas que antes no consultaba. Se percibe la salud de una forma más activa. Desde el punto de vista neurológico, es un reto organizativo. Desde la Sociedad Española de Neurología elaboramos informes sobre la necesidad futura de neurólogos, porque los recursos actuales serán insuficientes. Es necesario adecuar la disponibilidad de neurólogos a las necesidades de la población.
Vaya por Dios, nuevamente, lo siento, me sale así. Podría decir voto a Bríos, pero me cuesta más, no estoy acostumbrado En fin, no sé qué decirle. Que no está bien mencionar a Dios en el lenguaje? Vaya por Dios, me cago en Dios, gracias a Dios, que venga Dios y lo vea...etc. Le incomodan estás expresiones? Por irreverentes, o por ateísmo? En fin, comprenderá que no acepte su censura ideológico lingüística. Escribiré cómo me parezca oportuno y adecuado. Lo demás es tomar el rábano por las hojas. O sea, pongo un ejemplo de científico que menciona a Dios y se sube usted por las paredes. No sé si se ha leído usted a si mismo, su propio argumentario. En fin, nada, hasta la próxima. Qué descanse.