La afiliación de las trabajadoras del hogar en Baleares ha caído un 15,72 % en sólo tres años y CCOO informa que «nos están llegando denuncias de personas que trabajan en 'B'». Miguel Ángel Pardo, secretario de Organización de la Federación Habitat de CCOO, expresa su preocupación por este asunto y avanza que van a solicitar una reunión con la Conselleria de Treball del Govern balear para trasladar estos hechos.
«Nos están llegando muchas trabajadoras del hogar para denunciar que no las tienen dadas de alta a la Seguridad Social. En muchos casos, esto sucede porque las mujeres reclaman sus derechos y el empleador las despide de forma automática y se niega a pagarles el sueldo», expone Pardo. Preguntado por el perfil de las personas afectadas, el sindicatlista responde que suelen ser mujeres con más de 45 años, e incluso, resalta que han tenido algunas de 70 años.
A su modo de ver, el descenso de afiliaciones a la Seguridad Social en Baleares de las empleadas del hogar se ha producido porque la nueva normativa en vigor desde el año 2022 hace que para el empleador sea más costoso. En concreto, desde el 1 de octubre del citado ejercicio los empleadores tienen que cotizar por desempleo y Fondo de Garantía Salarial (FOGASA); los empleados de hogar también cotizarán por desempleo. La Tesorería General de la Seguridad Social adaptará la cotización a la nueva normativa, sin que sea necesario realizar ningún trámite adicional por parte del empleado y empleador.
Por su parte, desde el 1 de enero de 2023, el empleador es el único responsable de tramitar el alta o la baja ante la Tesorería General de la Seguridad Social, así como de comunicar todas la variaciones de jornada, tipo de contrato o retribuciones que se produzcan. «Como en cualquier otro trabajo», apunta la secretaria de Igualdad de UGT, María José Cordero.
Cabe precisar que en noviembre de 2022 había 9.360 trabajadoras del hogar dadas de alta en la Seguridad Social en el Archipiélago balear, mientras que en el mismo mes de 2025 eran 7.983, según los datos facilitados por Conselleria de Treball, Funció Pública i Diàleg social y publicados por Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Cordero comparte la preocupación por la caída de afiliadas a la Seguridad Social de trabajadoras del hogar y señala que en su sindicato, hasta el momento, han recibido quejas, pero no denuncias formales ante los órganos competentes.
Además, sostiene que esta caída de la afiliación no se debe únicamente al trabajo en 'B', sino a que el elevado nivel de vida de las Islas motiva que los residentes tengan menos recursos disponibles y prescindir de la ayuda a la hora de realizar las tareas domésticas es uno de los recortes que están aplicando.
Por su parte, la consellera de Treball, Catalina Cabrer, atribuye el descensos de trabajadoras del hogar cotizando a que «los excelentes datos de ocupación de la Comunidad permiten interpretar que este descenso puede estar vinculado al aumento de la afiliación al régimen general y a un posible trasvase de empleados del hogar hacia el sector servicios». La secretaria de Igualdad de UGT también cree que esta puede ser otra de las opciones.
Además, resalta que el 90 % de las trabajadoras del hogar son mujeres y muchas de ellas inmigrantes que no tienen papeles. Por ello, reclama que se les haga un contrato de trabajo para poder regularizar su situación. «El contrato de trabajo te lo pueden hacer el día que llegas, pero muchos empleadores no quieren porque les sale mucho más barato pagarle sólo por el trabajo que realizan y no sus coberturas sociales», recrimina.
Problemas para hacer frente al fraude
La representante de UGT advierte que uno de los problemas que hay para hacer evitar que haya trabajadoras del hogar sin estar dadas de alta en la Seguridad Social es que al tratarse de un domicilio, los inspectores no pueden entrar, salvo que sea declarado centro de trabajo y se regule; o bien que hubiese alguna denuncia por algún delito, caso en el que ya entraría la Policía.
Cordero insiste en la necesidad de que las trabajadoras del hogar estén dadas de alta en la Seguridad Social y puedan tener unas condiciones laborales dignas. «No es de recibo que el empleador trabaje y tenga unos derechos, pero que tenga en su casa a una persona contratada sin los mismos, eso se llama esclavitud», concluye.
Miris on miris, tot són guirisUna mica antic el teu acudit, no? Ara els diners en B són de Servinavar, Abalos, Koldo...etc etc....